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25 sept. 2015

Los apestados de Mortimer | Banda Frostgrave


"En las juntas entre los sillares que forman las antiquísimas paredes de los pasillos de la prestigiosa Academia de Estudios Interplanares, aun se pueden llegar a percibir pequeñas moléculas malolientes depositadas allí muchos años atrás. Pocos, de entre los actuales estudiantes capaces de invocar los sortilegios necesarios para captar tales moléculas, se imaginan cual puede ser el origen de tan minúsculas muestras de un olor tan nauseabundo.

Hace ya varias décadas estos pasillos eran recorridos por un taciturno joven, repetidor del primer curso de sortilegia aplicada para iniciados, que mostraba un gran interés por as artes nigrománticas, aunque el resto de asignaturas se le atragantaban bastante. 

Realmente la afición de este joven, de nombre Mortimer, por el dominio de la no muerte, había alcanzado cotas que para muchos sería calificadas de obsesión. Y el hecho cierto es que, a pesar de su gran empeño, no destacaba especialmente por su pericia arcana. Sin embargo esto no le hacía desfallecer. Muy al contrario dedicaba interminables horas a practicar en en la fosa común local, donde contaba con muy abundante material para sus prácticas. 

Aunque esta obsesión por los estudios oscuros no mejoraba sustancialmente sus aptitudes, lo que sin lugar a dudas hacía era impregnarle del dulzón y repugnante aroma de la fosa común, que le acompañaba allí donde iba. Como es fácil imaginar esta circunstancia no pasó desapercibida para sus malintencionados compañeros de promoción que, además de no ocupar los asientos más cercanos al suyo en las aulas, motivados por la comprensible necesidad de poder respirar durante las clases, no tardaron en bautizarle con el apropiado sobrenombre de "El Apestado".

Huelga decir que la adquisición de tan malintencionado, aunque apropiado, apodo no mejoró en absoluto las relaciones sociales del joven Mortimer, repercutiendo incluso negativamente en sus ya de por sí mediocres calificaciones académicas.

La situación, al igual que el penetrante olor que despedía su túnica, fueron empeorando a gran velocidad, lo cual no hacía si no invitar a sus compañeros a redoblar sus esfuerzos por hacer la vida imposible a Mortimer, lo cual les proporcionaba un gran regocijo.

Sin embargo no fueron todo alegrías en la academia. Cuando se juntan las hormonas adolescentes, con las burlas infantiles, y los poderes arcanos de la magia la combinación puede ser, cuando menos, explosiva. Aunque lo más adecuado en este caso, dados los escasos conocimientos de elementalismo de Mortimer, sería decir que fue una combinación degenerativa.

La situación llegó a su trágico final una tarde lluviosa de Marzo, en la que los estudiantes, no pudiendo salir al patio, se encontraban reunidos en la sala de estudio, aplicados a sus deberes. También Mortimer estudiaba, en su caso un viejo pergamino que había encontrado por casualidad en la biblioteca. Aburridos, un grupo de muchachos decidió que una buena forma de matar el tiempo sería meterse con el apestado, de modo que comenzó la ya habitual rueda de insultos, burlas y mofas. La reunión de muchachos hizo que cada vez más se sumaran a esta divertida actividad, de modo que el jóven aprendiz de nigromante pronto se vio rodeado de un nutrido grupo de compañeros dispuestos a hacerle la vida imposible.

Lo que no sospechaban los ingeniosos muchachos era paciencia de Mortimer estaba cerca de rebosarse, de modo que no pudieron medir las consecuencias que podría tener el burlarse de un chico que ha encontrado recientemente un pergamino en cuyo título, escrito en caracteres góticos, se podía leer: Marchitar vida en masa.

Cuando Mortimer vio los cadáveres ennegrecidos y arrugados de sus compañeros a su alrededor, fue consciente de que sus días en la academia habían terminado. Por supuesto el rector decidió que la divulgación del asunto no ayudaría a mantener el prestigio de la academia, lo que terminó con el joven muchacho abandonando el edificio con un nuevo título de Graduado en  Estudios Interplanares expedido con la mayor brevedad, y la absoluta incertidumbre sobre cual sería su destino en adelante.

Los años siguientes hicieron a Mortimer añorar la academia donde no había recibido más que burlas y menosprecios. Sus escasa habilidades no le permitían ganarse la vida con dignidad, y su irrefrenable afición por los cementerios y las criptas fueron empeorando su olor hasta que no fue admitido en ninguna taberna al Este del rio Danzante. Condenado a una vida de vagabundeo, que dicho sea de paso combinaba más que bien con su olor corporal, vivió durante décadas sin hogar, deambulando sin rumbo fijo ganándose el sustento como buenamente podía. Sin embargo un día un viejo buhonero le habló de la reaparición de la Ciudad Helada.

Por supuesto recordaba muy vagamente que alguno de aquellos aburridos profesores de la academia le había hablado de una ciudad maravilllosa, gobernada por poderosos hechiceros, y desaparecida entre el hielo mucho tiempo atrás, pero la historia nunca le había interesado, de modo que jamás había prestado atención a semejante aburrimiento.

Ahora la cosa era distinta, no se trataba de aburridos relatos de otro tiempo, si no de maravillas reveladas por el deshielo y riquezas esperando a aquellos lo suficientemente valientes para reclamarlas. Y no solo eso: Los grimorios, los pergaminos, y todo el saber de los antiguos nigromantes estarían a su alcance.... Ahora solo le quedaba buscar a alguien lo suficientemente esúpi...digo...valiente, para acompañarle."

Había oído hablar de este juego y la verdad es que me atrajo desde el primer momento. Todo lo que saca Osprey suele parecer interesante, pero un juego de escaramuzas de fantasía con magos liderando bandas en una ciudad ruinosa era algo demasiado tentador, de modo que cuando Martineando e Igcaspe (recomiendo visitar su estupendo blog Chichimec Team) me propusieron probarlo y jugar una campaña no pude más que preguntar: ¿Cuando empezamos?

El texto de arriba se trata del trasfondo del líder de mi banda Mortimer "el Apestado", un nigromante de escasos conocimiento pero mucha dedicación que busca en la ciudad helada riquezas y poder que le permitan abandonar su vida de pordiosero. La ficha de mi hechicero quedaría así:

Nombre: Mortimer "el Apestado".
Tipo de mago: Nigromante.
Equipo: Bastón.
Hechizos:
- Nigromancia: Levantar zombie, Controlar no muertos, y Robar vida.
- Elementalismo: Escudo elemental.
- Ilusionismo: Forma monstruosa.
- Invocación: Salto.
- Brujería: Maldición.
- Cronomancia: Acción rápida.

Evidentemente Mortimer tendría poco futuro si se introdujese el solo entre las heladas ruinas de la ciudad, de modo que cuenta con una grupo de maleantes y buscavidas que han visto una oportunidad de riqueza uniéndose a este poco exigente hechicero. Estos son sus compañeros:

- Ronilda (Aprendiz): Ya desde niña Ronilda nunca tuvo suerte...ni un lindo rostro tampoco. Su vida en una barriada extramuros transcurrió entre el barro y las palizas propinadas por el borracho de su padre. Su situación no mejoró mucho cuando se casó con un hombre mucho mayor que ella pero con un oficio estable y con futuro. Era el sepulturero. Y ciertamente debía recordarle a su padre, al menos en las palizas que le propinaba.

Una noche, paseaba Ronilda por el cementerio, tratando de que el aire frío de la noche bajase la hinchazón de su ojo amoratado, cuando descubrió a Mortimer arrastrando un cadáver fuera de un mausoleo. Su historia se puede resumir en la repentina desaparición del marido de Ronilda en extrañas circunstancias y la adquisición de Mortimer de un nuevo zombie, especialmente amable con su nueva aprendiz.

- Alexander Kubar (Cazador de tesoros): La paciencia y la discreción nunca han sido los fuertes de este recio hombre del norte. Sin embargo, su habilidad con la espada y la afición a cercenar cabezas por un módico precio son dos características que siempre le han definido mucho mejor, y que además le han permitido ganarse la vida durante muchos años de aventuras. Sin embargo nunca se había presentado ante él una oportunidad para enriquecerse como la que brinda la ciudad helada, y cuando, tras conocer a Mortimer en una taberna, este hizo cantar a coro a las cabezas cercenadas de su colección, decidió que con ese mago pordiosero se lo pasaría realmente bien.

- Dorik "Filocurvo" (Cazador de tesoros): Cuando se habla de enanos uno se espera encontrar ante él una pequeña pero robusta criatura armada con un gran hacha y blindada de acero que parece sonreir ante la posibilidad de aplastar tu cabeza. Desde luego lo que uno nunca espera es ver aparecer al enano entre las sobras a su espalda mientras sus tripas reciben la desagradable visita de una daga curva, que no por inesperada es menos dolorosa. Partiendo de esta premisa se podría decir que Dorik es un enano poco usual, pero no por ello menos efectivo o peor luchador. De hecho se podría decir que uno de los mayores errores que puedes cometer es subestimarle al ver que en lugar de una brillante armadura se cubre con una oscura capa.

- Rodolfo "el Azor" (Rastreador): Parecería que las calles desmoronados y a medio deshelar de la ciudad no serían el territorio ideal para un hombre acostumbrado a vivir entre la espesura y cazar a sus presas entre el follaje, y de hecho es así. Sin embargo, el hecho de que una de tus flechas fuera la que, al fallar el tiro contra un ciervo particularmente escurridizo, terminase por accidente con la vida de la hija del cacique de la tribu bárbara de los Triturahígados, te puede hacer replantearte las cosas y buscar un lugar donde esos supersticiosos bárbaros temerosos de la magia jamás jamás se atreverían a buscarte.

- Farolus, Piconias, y Cápucher (Matones):  No todo pueden ser heroes y poderosos guerreros en la ciudad helada, y de hecho la exigua bolsa de los hechiceros que se adentran en ella es bastante más adecuada para contratar a la chusma que puebla las tabernas y está dispuesta a matar a su primo por unas pocas monedas. Tres de estos rufianes se encontraron con Mortimer en el Cazón Agrio, el establecimiento de dudosa reputación en el que el nigromante ha conseguido que le den de comer sin expulsarle debido a su olor, ya que este pasa desaperdibido mezclado con el de los parroquianos.

Ahora solo queda pintar las miniaturas y comenzar a darse de leches en la búsqueda de todo el poder y conocimiento que encierra la ciudad helada.

2 comentarios:

Miguel Angel Martin dijo...

Wizandir le enseñara a unos cuantos trucos a Mortimer. Quizas mientras Frolo y Ronilda puedan tomarse una pinta en la taberna de "El puerco alegre".

Will dijo...

jeje lo de Wizandir habrá que verlo, pero lo de Frolo...creo que cuando vea como es Ronilda se le va a atragantar la pinta

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