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26 sept. 2015

La Torre del Silencio | Frostgrave


"El crujido del hielo al romperse acompañaba a los aventureros mientras recorrían los primeros conjuntos de ruinas una vez hubieron atravesado las antiguas murallas. Todo aquello parecía de lo más anodino, no muy diferente de tantas ciudades abandonadas que pueblan el territorios del reino. Sin embargo el hechicero sintió súbitamente una extraña sensación, algo estaba afectando a su poder.

Sus hombres se desperdigaron por la zona, en busca de la fuente de aquella interferencia, pero no encontraban más que rocas y hielo azul por doquier. Tuvo que ser el aprendiz, ese jovenzuelo que comenzaba a mostrar aptitudes para lo arcano, el que finalmente la encontrase.

En medio de todas aquellas ruinas, afectada por el paso del tiempo pero aun erguida con orgullo, se encontraba una alta torre conectada con unos edificios cercanos por unos desvencijados puentes, de la que emanaba una energía desconocida que parecía bloquear el flujo  de la energía mágica.

Cuando el hechicero la vio, y sintió su presencia con más nitidez, quiso alejarse de aquel extraño lugar, pero algo llamó su atención. Entre las derruidas paredes del último piso pudo ver el reflejo metálico de un objeto que permanecía en pie sobre una antigua mesa. ¿Podría tratarse de una de las famosas básculas de la verdad que tanta fama habían dado al gremio de alquimistas de la ciudad?.

Solo había una forma de comprobarlo, aunque pronto comprendió que no eran los únicos interesados."

Las ruinas de la Ciudad Helada
El otro día nos animamos a probar Frostgrave, el nuevo juego de Osprey para jugar escaramuzas en un mundo de fantasía dominado por la magia. La verdad es que es un gustazo volver a sacar las casas del Mordheim y volver a disfrutar un un juego de escaramuzas, sobretodo de uno con unas reglas tan novedosas como las de este.

Mi banda nigromántica se enfrentó a una creada por Fada para la ocasión. Su banda consistía básicamente en esto:
- Mago Elementalista con espada
- Aprendiz con espada
- 4 Soldados
- 2 Ballesteros

El escenario que nos tocó jugar fue "La Torre del Silencio", en el cual se debe colocar una torre en el centro de la mesa, con un marcador de tesoro especial en su piso más alto, y conectada por unas pasarelas a dos edificios cercanos. La particularidad más importante del escenario es que en el interior de la torre, y de los edificios conectados a ella, no se puede emplear magia. Además, las miniaturas que se encuentren en su interior son inmunes a la magia. El marcador de tesoro de la torre tiene la particularidad de que en una campaña te permite tirar 3 veces en la tabla de tesoros, sin embargo, como esta iba ser una partida suelta, decidimos que proporcionase 3 puntos de victoria al bando que se hiciese con él. Así, junto con los otro 4 marcadores de tesoro situados en el resto del mapa, cada uno de los cuales otorgaría 1 puntos de victoria, se decidiría el ganador de la partida.

Esto fue lo que sucedió:

"En las primeras horas del frío día, la helada bruma que cubría las calle llenas de escombros y placas de hielo a medio derretir, solo permitía distinguir sombras poco definidas que se movían más allá del alcance de la visión. Cuando el sol ascendió tímidamente en el cielo, la bruma empezó a disiparse, y los guerreros de ambos bandos comenzaron a distinguirse con claridad entre las ruinas.

La Torre  del Silencio espera a los aventureros
Por un lado, los seguidores del nigromante, dispuestos a conseguir nuevos especímenes para los experimentos de su señor, sin olvidar la necesidad de llenarse los bolsillos de monedas relucientes.

Los Apestados se preparan para avanzar
Por el otro la patrulla de soldados bajo el mando del Capitán Flamestone, convencidos de la necesidad de purgar la ciudad de maleantes y reclamar todos sus bienes para la corona.

El Capitán Flamestone imparte órdenes

Mortimer, temeroso de los tiradores que se habían apostado en los edificios del otro lado de la plaza, avanzó junto a dos de sus hombres con cautela, buscando la cobertura que ofrecía el pedestal situado en el centro de la misma, vacío de la estatua que algún día debió descansar sobre él.

Mortimer y sus hombres buscan coberturas
Lejos de allí, "el Azor", empeñado como siempre en cazar en solitario, se movía buscando objetivos para su arco y hacerse con uno de los cofres que había vislumbrado en la zona. Aunque no fue su agilidad lo único que le ayudó a moverse entre las ruinas, ya que súbitamente sintió como una energía chisporroteante le envolvía, haciéndole elevarse en el aire y llegar con facilidad hasta el cofre que había localizado. Mortimer sonrió con sorna, consciente de lo poco que le gustaba al Azor verse envuelto en sus artes arcanas.

Los hombres del Flamestone sin embargo se olvidaban de rencillas personales y burlas, desplegándose con precisión marcial, y encargándose de poner rápidamente a salvo uno de los cofres que habían venido a buscar.

Los hombres de Flamestone se hacen con un cofre
Poco a poco ambas bandas se fueron reuniendo en torno a la torre. Flamestone envió a dos de sus hombres por la pasarela mientras su aprendiz y los ballesteros les cubrían desde la distancia. Él, escoltado por otro de sus soldados, trataba de rodear la torre para emplear sus artes elementales contra los enemigos que querían robarles lo que era suyo.

Mortimer envió a Alexander y a Piconias por la pasarela, mientras Dorik se había con un cofre y Ronilda se acercaba a la extraña construcción, pero evitando tocarla para no ver su poder abolido.

La actividad comienza a concentrarse en torno a la torre
Dorik se escabulle con un cofre mientras sus compañeros avanzan por la pasarela
Flamestone rodea la torre tratando de ocultarse del arco del Azor
Súbitamente miembros de ambos bandos irrumpieron en la torre. Uno de los hombres de Flamestone alcanzó la preciada balanza mientras el otro cubría su retirada. Sin embargo en ese momento Farolus apareció escalando por la derruida pared y derribó a este último enviándolo al piso inferior. El soldado que había alcanzado la balanza se encontraba solo y parecía atrapado por los hombres de Mortimer, que abarrotaban el piso inmediatamente inferior.

El soldado parece atrapado y sin escapatoria
Habiendo guiado a sus hombres hasta la batalla, y consciente de que su olor no le permitiría ocultarse entre las rocas, Mortimer decidió replegarse y esconderse, sabiendo que nadie le iba a pagar por demostrar valor.

Mortimer decide que las espadas enemigas están demasiado afiladas
Decidido a hacerse con la balanza, Alexander irrumpió en el piso superior de la torre, convencido de que ese alfeñique no sería rival para su poderosa espada. Sin embargo, cuando la alabarda del soldado le golpeó, cayó inconsciente con un gesto de perplejidad en su rostro.

El soldado derriba a Alexander a las primeras de cambio
El compañero del valiente soldado sin embargo no tuvo tanta suerte, ya que cuando se recuperó de la caída que le había causado el asalto de Farolus, se vio rodeado por los tres matones seguidores de Mortimer que descargaron sus cachiporras sobre él, devolviendole a la inconsciencia.

Los matones hacen lo que mejor saben: Abusar de aquellos que se encuentran en inferioridad
Las bajas se multiplicaban por doquier, y no lejos de allí Flamestone localizó a la aprendiz de Mortimer, que vagaba desorientada por las ruinas cercanas a la torre, de modo que envió al soldado que le servía como escolta a por ella, que cayó rápidamente bajo la hoja de su alabarda.

Ronilda es apalizada
Entonces comenzó una frenética persecución llena de acción y momento épicos. El soldado que había logrado hacerse con la balanza descendió de un salto hasta donde se encontraban los matones y terminó con Piconias de un solo golpe para a continuación salir corriendo por la pasarela aprovechando la perplejidad de sus enemigos.

Estos se lanzaron en su persecución, pisándole los talones. Cápucher se lanzó contra él cuando lo tuvo cerca, sonriendo mientras saltaba con su mazo en alto. Sonrisa que se borró de sus labios cuando su oponente se giró en un instante y repelió su asalto con un fuerte golpe que le dejó fuera de combate.

Cápucher no consigue detener al esquivo soldado
Farolus, envalentonado tras haber terminado con dos enemigos, emitió una risotada y, pisando el cuerpo de su compañero caído, le lanzó hacia delante para demostrarle como se hacía aquello. Así alcanzó al soldado, trabándose con él en un fiero combate. Sin embargo las artes callejeras del matón demostraron no ser rival para la pericia marcial del soldado, que haciendo girar el largo asta de su arma sobre su cabeza, le propinó un fuerte golpe en el pecho que terminó con el seguidor de Mortimer eliminado.

El aprendiz contempla lo bien que luchan sus soldados
Con su camino libre de enemigos, y habiéndose deshecho de sus perseguidores, el soldado se escabulló entre las ruinas portando la preciada balanza, Flamestone y sus hombres se habían hecho con la victoria.,"

Pues esta fue nuestra primera partida de Frostgrave, en la que, evidentemente, nos olvidamos de alguna regla  y fuimos sobre la marcha descubriendo como aplicar alguna otra. En general a mi me ha gustado mucho, es muy sencillo y realmente rápido para lo que ofrece, ya que el sistema de iniciativa por fases, la división de las acciones de las miniaturas entre de movimiento y estándar al más puro estilo D&D, y  el sistema de combate con sus apoyos y modificadores por las armas, me parece repleto de posibilidades. Por supuesto, usando 1d20 tiene la clásica aleatoriedad de este sistema, que creo es genial pare representar cosas alocadas como bandas dirigidas por hechiceros un una ciudad milenaria que resurge bajo el hielo.

La magia no fue muy importante en nuestra partida (en gran parte por el hecho de no poder lanzarla dentro dela torre), pero sin duda puede llegar a serlo. En mi caso me proporcionó un zombie, que aunque no aparece en el informe, me sirvió para hacerme con un cofre, que en un campaña es algo vital.

La sencillez de las reglas, hace que por supuesto no abarquen muchas circunstancias que se pueden dar en un juego con miniaturas que además emplea mucha escenografía y normalmente con varios niveles. Esto, que a priori puede parecer algo negativo y seguramente no entusiasme a alguno, a mi me encanta, ya que evita que el juego se vuelva farragoso e invita sin lugar a dudas a jugar con una competitividad muy relajada y estando abierto a interpretaciones sobre la marcha y acuerdos entre los jugadores. Por ejemplo: Las reglas para escalar edificios o caer de ellos son muy sencillas, y poco específicas, esto puede dar lugar a dudas o  a situaciones que no estén claramente contempladas en el reglamento, pero que se resuelven en un instante si  los jugadores tienen la actitud adecuada, la cual es vital para jugar a es Frostgrave, y a los juegos de Osprey en general.

De momento esto es todo, estoy deseando empezar una campaña y ver como va mejorando mi nigromante y qué tesoros encuentro entre las ruinas de la Ciudad Helada.

2 comentarios:

Señor Serviorco dijo...

Estais que os salis!!!
Campaña nueva de 40k, banda de Frostgrave (al que tengo echado el ojo) y partidita a the last parsec. Da gusto ver cómo hay personas que disfrutan con esto y exprimen sus opciones.
Me quito el sombrero.

Will dijo...

Jeje si, la verdad es que últimamente estamos a tope, sobretodo jugando muchísimo a rol.

Frostgrave mola mil, probadlo que seguro que hay algún pdf accesible por la red

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