desde que iniciase el ejército del Mechanicum con aquel códex fanmade, tenía la intención de fabricar un vehículo traccionado por extremidades mecánicas en lugar de orugas o ruedas. Poco antes de comenzar a aparecer las tropas de Marte en los libros de FW me había hecho con las piezas necesarias, pero el proyecto quedó algo apartado al empezar a incluir miniaturas oficiales.

Ahora, con la salida del Onager de los Skitarii, cuya miniatura oficial me horroriza, tenía la excusa perfecta para llevar a cabo esta idea y encima tendría una reglas muy adecuadas para representarlo, de modo que me puse manos a la obra por fin.


Como se puede adivinar fácilmente, la estructura es básicamente la de un Profanador. Simplemente eliminé toda la simbología caótica, tanto de las patas como del blindaje. Para la cabina también es fácil ver que emplee la de un Sentinel (un kit absolutamente fundamental para todo amante del Mechanicum), usando una de las cabezas de los nuevos Skitarii.


Quizá lo más peculiar de la fabricación fue hacer el armamento. Tanto el cañón como el brazo que lo sujeta proceden de kits de la marca de juguetes Robogear, de la que ya he usado algunas piezas anteriormente y que es una fuente de bits baratos absolutamente inestimable. Como es evidente el lanzamisiles procede de un Land Speeder. El brazo se sujeta gracias a un imán en la base, dispuesto de tal forma que le permite girar sin problemas.


La otra parte que me llevó algo de tiempo fue el cableado. Como en el caso del Baneblade, los cables están hechos con masilla verde gracias a esta herramienta. la verdad es que extremadamente fácil de usar y da unos resultados francamente buenos. Además creo que el toque de color que le dan los cables al conjunto es muy necesario.


Para terminar la peana la hice con un CD sobre el que pegué el mismo material autoadhesivo que había mostrado hace ya mucho tiempo en esta entrada. En principio había pensado en hacer una peana más compleja pero me dio pereza y además se me ocurrió que la podía usar a modo de lienzo para experimentar un poco con pigmentos y tintas que normalmente no me atrevería a aplicar sobre una miniatura por miedo a estropearla. El resultado final no es que sea del todo de mi agrado, y más bien es el fruto de una mezcla casi aleatoria de diferentes capas de pigmentos, pero al menos creo haber aprendido alguna cosa.