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13 dic. 2016

Veteran Tactical Squads | Hijos del Emperador


"La penumbra de la sala sólo era rota por las docenas de cirios encendidos a lo largo de todo su perímetro. Las sombras bailaban al oscilar las llamas por la acción de las corrientes de aire producidas por los sistemas de soporte vital. La distribución periférica de la luz hacía que los rostros de las figuras que formaban un círculo, vueltas hacia el centro de la sala, se mantuviesen ocultos por las sombras proyectadas por las capuchas de sus túnicas. El volumen y las proporciones de estas figuras no dejaban lugar a dudas sobre su naturaleza: se trataba de astartes.

Uno de ellos pronunciaba versos de forma litúrgica, a los que los demás allí reunidos respondían al unísono: “La perfección es nuestro único anhelo”. Cada una de estas exclamaciones iba acompañada de las emanaciones de vaho que escapaban de sus bocas, testimonio de la gélida temperatura de la habitación. Situada en las cubiertas inferiores de la Luz del Emperador, bajo lo que los nacidos en el vacío llamaban la “línea de flotación”, se trataba de un habitáculo de almacenaje olvidado décadas atrás al cambiar los protocolos de aprovisionamiento de la nave. Su alto techo se perdía entre las sombras, y sus desnudas paredes habían sido adornadas con estandartes de seda con bordados dorados, bajo los que se acumulaba la cera solidificada de los muchos cirios que habían ardido allí en reuniones anteriores.

El astartes que dirigía la liturgia cesó finalmente su declamación descubrió su rostro retirando la capucha que lo cubría:

- Bien hermanos, olvidemos ahora el protocolo por un momento y bebamos como iguales.

Su rostro de piel clara se encontraba enmarcado por una melena de pelo oscuro y aterciopelado que acentuaba sus rasgos afilados y aguileños. Sus ojos grises, que denotaban una extraordinaria seguridad en sí mismo, observaron como el resto de los allí reunidos revelaban también sus rostros y rompían el círculo mientras se dirigían a las mesas repletas de vituallas que se habían revelado en un extremo de la sala al cobrar vida los lúmenes hasta entonces apagados.

La reunión adquirió un tono más informal conforme los participantes comenzaron a llenar sus copas de vino y a formar pequeños grupos en los que las conversaciones brotaban de forma espontánea. El maestro de ceremonias fue el último en servirse. Escanció un caldo de un profundo color burdeos en una copa del más exquisito de los cristales y disfrutó de su aroma mientras lo hacía girar. Cuando, embelesado, abrió los ojos dispuesto a dar el primer trago, observó como tres de sus hermanos se dirigían hacia él:

Saludos capitán - Dijo al más alto de ellos.
Por favor Olkanes, ya sabes que aquí mi rango no tiene importancia. Deberías tenerlo más presente que nadie.
Es cierto Restor, parezco un neófito en su primera reunión - Contestó sonriendo mientras saludaba con una inclinación de cabeza a los acompañantes del capitán.

Se trataba de los sargentos Társeno y Kalimos, oficiales, al igual que Olkanes, de las escuadras de veteranos de la 32ª compañía. Los tres formaban el círculo interior del capitán, eran sus hombres de confianza, tanto en batalla como en los momentos en que necesitaba consejos que despejasen sus dudas, los cuales, tratándose de un capitán de la III Legión, eran muy escasos:

Me alegra ver que cada vez más hermanos acuden a las reuniones de la logia. Es evidente que el espíritu guerrero de la legión necesitaba de este grado de hermandad - Comentó el capitán mientras se volvía a observar a los allí reunidos.
- Sin duda - Respondió Kalimos - Es una suerte que nuestra larga estancia junto a la legión del Señor de la Guerra nos mostrase estas prácticas.
- Sin embargo algunos siguen reticentes a unirse a nosotros. Se empeñan en negar a la legión el futuro que merece - Apostilló Okanes.
- El propio Primarca se ha mostrado de acuerdo con su existencia. Podría decirse que mantenerse alejado de las logias es una muestra de desobediencia. Por cierto, Társeno, había entendido que el sargento Shontos acudiría hoy a su primera reunión.

Una mueca de desprecio se dibujó en los bellos rasgos de Társeno cuando el capitán mencionó aquel nombre. 

El veterano sargento Shontos era uno de los miembros más antiguos de la compañía. De origen terrano, había acompañado a la legión desde antes de su reunión con el Primarca, aunque sin embargo su falta de ambición le había mantenido como un simple sargento de línea, llegando incluso a rechazar ascensos, que finalmente habían dejado de ser ofrecidos. A pesar de la escasa importancia de su rango, era una de las figuras más carismáticas de la 32ª, y había servido de mentor para innumerables generaciones de novatos que pasaban a engrosar las filas de la legión, incluido el propio Társeno. 

Shontos siempre había defendido que la perfección consistía en desempeñar la función para la que uno estaba mejor dotado, de la mejor forma posible, y no en ambicionar la excelencia en todos los ámbitos, como rezaba el lema del Primarca. Su actitud rígida y conservadora le había mantenido alejado de las logias. Veía en ellas una forma de paganismo alejado de la verdad empírica del Emperador, y su utilidad no cobraba sentido para él. ¿Acaso el organigrama jerárquico de la legión no era suficiente? Desde luego para él lo era, y no necesitaba codearse con aquellos que estaban por encima suyo y a los que debía un merecido respeto .

Esta había sido su respuesta cuando Társeno le había ofrecido un puesto en las reuniones de la logia. Ahora su puerta estaba cerrada, para siempre.

- Sí, el maldito se cree mejor que nosotros, algún día tendré que darle una lección.
- Tengo entendido que en la última ocasión en las jaulas de entrenamiento fue él quién te la dio a tí. - Respondió Kalimos con una sonrisa. Aunque esta se borró de su rostro al ver la furibunda mirada que le dedicaba Társeno."

Escuadra Olkanes, 32ª Compañía, IV Milenial
Desde que comencé a planear el ejército de los Hijos del Emperador sabía que quería tener tres escuadras de veteranos y basar mis listas en torno a ellos. No sólo son unas tropas muy versátiles y con muy buenas reglas, si no que me pegan mucho dentro del trasfondo de la III Legión.


Las miniaturas, con la excepción de los sargentos, pertenecen a la caja de Betrayal at Calth, al igual que la escuadra táctica que ya tengo pintada. Los sargentos son en realidad Palatine Blades, una de las dos escuadras específicas con las que cuentan los Hijos del Emperador y que me encantan por la cantidad de adornos y detalles que tienen. Aunque pintaré más adelante una de estas escuadras, me parecía que las miniaturas funcionaban muy bien como sargentos de los veteranos.

Escuadra Társeno, 32ª Compañía, IV Milenial
Como se ve en las fotos uno de los sargentos va armado con una lanza (en realidad es una alabarda de los Caballeros grises), que usaré para representar una de las Lanzas Fénix con las que se pueden armar los hijos de Fulgrim. Otro de ellos va armado con un hacha de energía, salido de las matrices de la Guardia Sanguinaria de los Ángeles Sangrientos.


Para el armamento de las escuadras decidí optar por la variedad. Así una va armada con rifles de plasma, otra con fusiones y otra con bólteres pesados. Lo que hice además fue añadir dos armas de energía a cada escuadra: Una espada, para no desaprovechar el bono a la iniciativa con el que cuenta la legión, y otro con un hacha, por si se cruzan unos exterminadores por el medio.

Escuadra Kalimos, 32ª Compañía, IV Milenial
Algo que se puede apreciar en las fotos es que el tono de las escuadras es ligeramente distinto. Esto se debe a que sigo experimentando con el aerógrafo, viendo qué colores son mejores para iluminar, y aprendiendo a dar las luces correctamente. De todas formas el morado es un color difícil de fotografiar, y los cambios de tono se ven algo exagerados.


Como en la entrada anterior, el texto de trasfondo pertenece a un texto mayor en el que espero poder unificar el trasfondo de todas las unidades. Si alguien está interesado en leerlo, lo puede descargar aquí: Génesis de una traición.

Los sargentos Társeno, Kalimos y Olkanes

2 comentarios:

Señor Serviorco dijo...

Muy muy muy guapos!!!
Me gustan mucho y quedan superbien los "sargentos".
El proyecto va tomando forma. Y de qué manera....
Un saludo

Will dijo...

Muchas gracias, me alegro de que te gusten!!

La verdad es que estoy disfrutando un montón pintando este ejército

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