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4 ago. 2011

Familia Mélejov | Banda de Mordheim

Nombre: Familia Mélejov.
Tipo: Ostlanders.
Líder: Pantelei Procófievich Mélejov.
Trasfondo: En las zonas boscosas que cubren la ribera norte del curso alto del río Talabec tienen su hogar los mejores cazadores de todo el Imperio. Estos, conocidos como los Kossars del Talabec, llevan más de 300 años viviendo en la región y gozan de un estatus especial a los ojos del Conde Elector de Ostland. Provenientes de las estepas Kislevitas, escapando de sus duros inviernos y constantes incursiones de las bandas de bárbaros del norte, pronto colonizaron esta zona, demasiado fría y peligrosa para la mayoría de los pobladores del Imperio.
Su pericia con el arco es legendaria y ha sido la base de su forma de vida desde tiempos inmemoriales. La abundante caza de los bosques del Imperio les proporciona todo lo necesario, y su labor de erradicadores de las abominaciones que, llegadas del lejano norte a través de Kislev, infestan la zona fronteriza con el reino de Zar, les ha hecho acreedores de ciertos privilegios.
Su forma de vida seminómada y fuertemente patriarcal es respetada por el conde. La autoridad de su líder, elegido mediante votación por los ancianos al inicio de cada invierno, es completa en la región y los Kossars solo responden ante él. Éste, conocido en la antigua lengua kossar como Voikovoi Krug, se sienta en la mesa del consejo del condado y  es apreciado por todos sus miembros por ser el recipiente de la sabiduría milenaria de un pueblo acostumbrado a la lucha contra los poderes de la disformidad.
Lo Kossars del alto Talabec no están obligados a servir en las filas del ejército regular, si no que forman partidas de cazadores que se unen a los ejércitos para hostigar al enemigo y acabar con sus líderes y abominaciones valiéndose del subterfugio y el sigilo.
Entre estos pobladores de los bosques los lazos familiares son muy fuertes y a menudo los grupos de guerreros están formados exclusivamente por miembros de una sola familia. Una de ellas es la Familia Mélejov:

- Pantelei Prokófievich Mélejov (Anciano, líder de la banda): Al Viejo Mélejov le llaman así no porque sume muchos inviernos, si no porque sus correrías con los ejércitos del Imperio le han llevado a ver más cosas de las que ninguno de los Kossars de la aldea de Tartaski puede llegar a soñar. Después de algunos años persiguiendo a servidores del caos, orcos y skavens por todo Ostland y más allá, regresó para vivir la relativamente tranquila vida de los bosques. Sin embargo pronto se dio cuenta de que esa vida ya no era para él. Así, cuando el cometa de doble cola surgió del cielo y, tiempo después, comenzaron a llegar a la aldea las fabulosas historias sobre la cercana Mordheim, decidió probar fortuna. Cogió a sus jóvenes hijos, ya lo suficientemente fuertes para tensar un arco, y partió rumbo a la Ciudad de los Condenados. Así, si no lograba salir de sus endiabladas calles, al menos moriría con el arco y la espada en las manos.

- Petró Panteléievich Mélejov (Hermano de sangre): El mayor de los hermanos Mélejov siempre fue el mozo más fuerte de la aldea. Sus proezas se contaban alrededor de las hogueras por la noche. Algunos decían que, para labrar la escasa tierra de las que disponían, el mismo arrastraba el pesado yugo sin necesidad de uncir los bueyes. Cuando un día apreció con la enorme espada que le había conseguido su padre todos empalidecieron. Más alta que un hombre pocos en la aldea podían levantarla, pero él la volteaba sobre su cabeza sin esfuerzo, cortando árboles enteros como si fueran tallos de trigo maduro. Ahora su mandoble partirá en dos a todos aquellos que se pongan en su camino.

- Grigori Panteléievich Mélejov (Hermano de sangre): Al contrario que Petró, Grigori nunca destacó por su tamaño, era un mozalbete despierto y ágil, muy parecido a su madre. Cuando Patelei le buscaba para darle una azotaina fruto de una de sus múltiples travesuras, su habilidad se hacía patente al esconderse por todos los recovecos de la aldea o entre la espesura del bosque. Cunado creció se convirtió en uno de los mejores cazadores de la región, pero no necesitaba usar el arco como el resto de sus amigos. Su sigilo y habilidad le permitían acercarse a la presa y degollarla con un rápido golpe de su daga. Sin embargo no solo ha heredado cosas de su madre, si no que el afán de aventura del patriarca de la familia caló profundamente en Grigori, y fue él el que, tras escuchar las fantásticas historias sobre Mordheim, convenció a su padre de partir en busca de aventuras. Pronto pondrá a prueba sus habilidades entre las callejuelas de la Ciudad de los Condenados.

- Jorunzhi (Sacerdote): la independencia de los Kossars va más allá del ámbito político. No solo se rigen por sus propias normas si no que nunca han rendido culto a Sigmar. Su religión, fuertemente animista, se ha mantenido imperturbable durante milenios. Los Kossars veneran a los Cuatro Vientos desde que eran pobladores de las estepas del norte. Continuamente expuestos a las inclemencias del clima, pronto comprendieron el poder que encierra el cielo eterno. Sus sacerdotes, mediante ritos ancestrales son capaces de controlar estas fuerzas de la naturaleza a su antojo y no dudan de emplearlas para acabar con sus enemigos. Jorunzhi era un pobre diablo, como la mayoría de estos sacerdotes vivía entregado a una existencia de peregrinaje sin fin, de vagabundeo y comunión con la naturaleza. Esta vida espiritual les permite llevar a cabo sus ritos pero no les da demasiado que echarse a la boca. Así, cuando conoció a la familia Mélejov en su camino hacia una vida de aventuras decidió prestarles sus servicios a cambio de un sustento abundante y protección.

Ahora ellos, junto con algunos hombres de la aldea lo suficientemente locos como para seguirlos, se encuentran en las afueras de la ciudad prohibida sin saber lo que les deparará  el destino...

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