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3 may. 2017

Star Wars Armada | Fotoinforme


"El sol de Stoga, enorme y naranja, se veía claramente desde la cabina en donde Garm Bel Iblis observaba la silueta de los lentos transportes. Navegaban cerca de la fragata Nebulon que, tal como había ordenado, se mantenía a poco más de dos millas de su MC30. “Una flotilla compacta y organizada”, se dijo satisfecho. Habían dejado atrás la órbita del desértico planeta y ante ellos se extendía el campo de estrellas.

El coreliano pensó la suerte que tuvieron los opositores del imperio cuando esa alimaña de Palpatine no tuvo mejor ocurrencia que atacar Mon Calamari. Sus cruceros, adaptados a la guerra, estaban dando un resultado soberbio. Además de los gigantescos MC80, su ‘hermano pequeño’, los MC30, se estaban convirtiendo en un auténtico quebradero de cabeza para sus enemigos, ya que su potencia de fuego casi podía igualar a naves imperiales que le doblaban en tamaño.

Aunque habría preferido estar al mando de su fiable Peregrino, esta fragata torpedera le daba absoluta confianza. Además, contaba con un equipo de calamari expertos en control de disparo, lo que unido a los torpedos de protones que habían instalado recientemente convertía a su nave en una auténtica garantía a la hora de defender esos valiosos transportes.

La guerra se inclinaba en favor de la inmensa maquinaria del imperio, con un nivel de producción de material de guerra muy superior al de sus opositores. Era por eso que esos transportes, tropas y suministros eran clave para la causa, pero sobre todo el veterano y experto equipo de reparaciones. Si bien los enemigos del imperio no podrían construir naves al mismo ritmo, al menos tendrían un instrumento competente para mantener las naves disponibles operativas.

-Comandante a puente.

Problemas. Garm apareció en el puente de mando. Un crucero estelar clase victoria había surgido del hiperespacio. Durante varios segundos aguantó la respiración esperando que surgieran más naves, pero sólo se trataba de un solitario. Podría ser peor, mucho peor.


-Comandante, según nuestro escáner se trata del Adalid y está desplegando escuadrones. Hay numerosos interceptores. Jefe Pícaro y Jefe Verde solicitan unirse al combate.
-Adelante. Escudos al máximo. Nebulon, no se alejen de esos transportes. Piloto, evite la proa en la medida de lo posible de ese destructor.

Garm tomó aire profundamente y echó un vistazo a sus oficiales. Sabía que no tenía que explicar a sus hombres que la salvación de esos transportes era la máxima prioridad. Su fragata serviría de escudo si hiciera falta. Así que se sentó en su sillón de mando y contempló la silueta del destructor maniobrando a su encuentro."

Partida a Star Wars Armada a 200 puntos sobre tapete de 90x90 con una ambientación ficticia de la Guerra entre Imperio y Rebelión. Nuevamente Antonio Vazquez apuesta por sus queridos imperiales con un solitario destructor imperial clase Victoria bien inflado de cartas de mejora, mientras que un servidor se decanta por los rebeldes con una MC30, una fragata Nebulon y una flotilla de transportes.Como siempre gracias a Orgullo Freak por cedernos un espacio en su magnífico blog.

Contendientes: Dani Yimbo Vs Antonio Vazquez.
Flotas: Rebeldes VS Imperio.
Puntos: 200.
Zona de juego: 90x90.
Objetivo: Burlar el Bloqueo.
Listas:

Flota Rebelde (200/200)
=========================
Fragata Torpedera MC30c (63 + 32)
+ Garm Bel Iblis (25)
+ Equipo de control de disparo (2)
+ Torpedos de protones antinave (5)
Nebulon-B de Apoyo Logístico (51 + 6)
+ Expertos en proyectores (6)
Transportes Medianos GR-75 (18 + 4)
+ Personal de reparaciones (4)
Esc. Pícaro (14)
Esc. Verde (12)

Flota Imperial (197/200)
=============================
D.E. clase Victoria II (85 + 64)
+ Almirante Ozzel (20)
+ Almirante Montferrat (5)
+ Dotación de artillería (7)
+ Amplificador de comunicaciones (4)
+ Cañones de iones NK-7 (10)
+ Armamento mejorado (10)
+ Adalid (8)
Soontir Fel (18)
Esc. Gamma (10)
Esc. TIE Interceptores (11)
Esc. Negro (9)

Turno 1

"-Vamos Montferrat, es un grupo de escoria rebelde. Mi Adalid es suficiente para acabar con ellos en el tiempo que se tarda en decir Sarlacc.

El almirante Jhared Montferrat se mordió la lengua y observó a través del enorme cristal del puente de mando la flota rebelde que comenzaba a maniobrar. Kendal Ozzel era un auténtico estúpido. Todos lo sabían. Sin embargo, el vacío de poder que había dejado la destrucción de la Estrella de la Muerte en Yavin había acabado con buena parte de los mejores oficiales de la flota, y el Imperio se había visto obligado a cubrir los huecos con auténticos inútiles como el que estaba en estos momentos al mando del destructor en el que se encontraba.

Ozzel lo había invitado a bordo para acompañarlo a su nuevo mando, el Devastador, un destructor clase Imperial. Fue entonces cuando un droide sonda informó de movimiento de naves enemigas en aquel planeta perdido en el Borde Exterior. Por ello, en calidad de huésped, decidió ahorrarse el comentario y mantener silencio mientras observaba la nube de cazas Tie dirigirse hacia el enemigo. Demasiado pronto para su gusto.

Sin duda el Adalid estaba excelentemente armado. Contaba con los últimos cañones Nk-7 y un equipo de artilleros muy capaz que había realizado un gran trabajo en las prácticas. Sin embargo, estaba claro que los rebeldes querían proteger sus transportes. Maniobraban muy cerca unos de otros, quizás demasiado, y esa fragata calamari se estaba plantando justo en medio. Por mucho que pudieran destruirlo, esos transportes iban a escapar a no ser que el destructor avanzara rápido y con todo, dispuesto a la aniquilación.

-Montferrat, iré limpiando mis botas. Un oficial enemigo me las va a besar en breve. Cocina, preparen la cena, y saquen lo mejor de la reserva de vino Chimbak. Hoy hay mucho que celebrar.
Maldito estúpido, pensó Jhared mientras observaba a los Ties abalanzarse sobre los escuadrones enemigos."


Turno 2

"El ala-X voló en mil pedazos ante sus ojos. Soontir Fel no sentía satisfacción alguna al acabar con un enemigo, un piloto. Además no tenía tiempo para festejos, ya que a su espalda otro ala-X maniobraba buscando su cola. Eran hábiles, sin duda. Cuando el comandante ordenó el despegue de su escuadrón 181 de Tie Interceptores a la caza de las naves rebeldes, pensó que habría sido mejor tener cerca al destructor para una mayor cobertura. Pero él estaba ahí para obedecer, no para opinar. De este modo se limitó a hacer su trabajo lo mejor que pudiera.

Cuando observó en el chasis de aquellos T-65 el anagrama del Escuadrón Pícaro tragó saliva. No iba a ser un combate fácil. Habría deseado contar con algunos Tie Avanzados para darle apoyo. Sus compañeros estaban bien adiestrados por él mismo, pero se estaban enfrentando a uno de los escuadrones élite de los rebeldes. La única buena noticia era que Wedge Antilles no parecía estar entre ellos.

Ante sus ojos un interceptor voló por los aires. Los T-65 sí atacaban cerca de aquella fragata calamari, cuyo fuego de supresión empezaba a hacer estragos entre los suyos. Quizás debería de haber solicitado al menos el apoyo del Escuadrón Negro, que en aquellos momentos atacaba la flotilla de transportes, ya que el Escuadrón Gamma contaba a su vez con el apoyo del 98 de interceptores.

Un impacto en su nave hizo que perdiera durante un momento la noción del tiempo. Caían tantos T-65 como interceptores, y las baterías de la fragata no paraban de descargar su fuego contra su escuadrón. Empezaba a tener un mal presentimiento."




Turno 3

"-El capitán Fel ha caído, repito, el capitán Fel y su escuadrón ha sido aniquilado.

CE3k-1977 maldijo para sus adentros. Aún no entendía por qué los interceptores de Fel se habían separado de la formación para atacar, casi en solitario, a aquella fragata torpedera. La formación enemiga estaba perfectamente cohesionada y lograba mantener a raya el fuego de destructor, mientras que sus baterías antiescuadrones, junto a la de esa Nebulon, estaban acabando con los bombarderos del Escuadrón Gamma, que sólo habían hecho cosquillas a la flotilla rebelde. Al menos la pérdida del ‘Barón’ no había sido en vano. Los T-65 ya eran polvo cósmico.

El Jefe Negro ordenó que el resto de sus tie atacaran con todo a esos RZ-1 que estaban acabando con el 98 de interceptores. Eran rápidos, pero no lo suficiente, así que sonrió cuando impactó de lleno en el motor derecho de uno de ellos, que fue dando vueltas impulsado por el izquierdo hasta que explotó en una bola de fuego.

Si salía con vida de ésta, iba a ser divertido rescatar a todo un Soontir Fel a la deriva en su traje de vacío. Maldita sea, tenía que sobrevivir para vivir ese gran momento."


Turno 4

"Gack Buloll, jefe de ingenieros, operaba junto a sus hombres en el proyector de escudos. Aquella belleza de la tecnología estaba diseñada por su gente, y así los humanos no podían hacer uso de ella. Por tanto a bordo de la Nebulon su equipo era considerado de élite, y desde que comenzó el combate no había parado de reforzar los escudos de la torpedera que se encontraba combatiendo a pleno rendimiento con aquel destructor.

-Gack, no te lo vas a querer, pero la MC30 acaba de impactar con uno de los transportes.

El oficial ni siquiera apartó la mirada del panel de mandos. Había mucho trabajo que hacer. Y tampoco le sorprendía. El general Bel Iblis había insistido especialmente en mantener la formación cerrada, y los accidentes podían ocurrir. Para eso estaba la Nebulon. No estaba preparada para un combate directo, pero contaba con su excelente equipo de ingenieros. Los transportes, además, también tenían a bordo un brillante equipo de reparaciones. Le constaba que también estaban trabajando al máximo para mantener la MC30 entera mientras recibía las salvas del destructor.

-Sigue trabajando Ageth. Nuestro general sabe lo que se hace. De momento está consiguiendo que estemos enteros a pesar de los daños colaterales.

Echó un último vistazo al panel y sus grandes ojos mostraron la preocupación que sólo un calamari podía detectar. En su esfuerzo por mantener la MC30 operativa, la propia Nebulon comenzaba a mostrar daños considerables. Habían perdido potencia en los propulsores, el generador de escudos estaba a cero, y la poca potencia estaba siendo redirigida a la fragata torpedera.

Un impacto más y acabaría todo. Pero mientras los transportes huyesen todo habría merecido la pena, ¿verdad?"


Turno 5

"-Comandante, el generador de escudos ha explotado.

Kendal Ozzel no entendía nada. Tan sólo hace un momento observaba cómo su destructor vomitaba todo su frontal de turboláser sobre aquella pequeña fragata, y la maldita seguía respondiendo al fuego. Jamás habría imaginado que una nave que había sido construida en un origen para el transporte pudiera tener semejante arsenal en uno de sus costados ¿Cómo era posible que aquella escoria rebelde fuera capaz de mantener en jaque a su destructor? Miró alrededor buscando respuestas, pero los oficiales del puente de mando estaban ocupados intentando evitar la debacle, y no lograba ver a Jhared.

-Teniente, ¿dónde está el almirante Montferrat?

-Señor, creo que se ha dirigido a la zona de cápsulas de escape.

Nuevamente Ozzel trató en reaccionar, justo en el momento en que una nueva salva del costado de esa maldita torpedera había hecho temblar a toda la nave. Tendría que haber hecho caso a Jhared y solicitar refuerzos, ¡pero era sólo chusma rebelde! No entendía qué estaba pasando. Sólo veía cómo los transportes estaban ya fuera de alcance mientras que el Adalid se adentraba de lleno en el campo de asteroides del planeta Stoga.

A Lord Vader no le iba a gustar nada todo eso."



Turno 6

"Lhira observó con una gran sonrisa la enorme bola de luz que se podía ver en el cielo naranja de Stoga. A su alrededor todos se abrazaban y reían eufóricos. La flota no sólo había logrado escapar, sino que además habían hecho volar por los aires a aquel destructor.

Ocultos en uno de los laberínticos cañones de la zona de Elber Stin, la noche se presentaba larga, muy larga, y llena de celebraciones. Una pequeña victoria para los rebeldes y una dura derrota para el imperio, que aún acusaba el mazazo que supuso la batalla de Yavin.

-Mientras nos sigan menospreciando la victoria estará más cerca.

La profunda voz de Karn hizo que se sobresaltara, pero le respondió con una sonrisa.

-Aún nos queda la esperanza.

La twilek tomó a Karn del brazo y se dirigieron al interior de la pequeña base oculta en las rocas. Tocaba celebrar sí, pero quedaba toda una guerra por delante."


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