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15 jun. 2016

Capitán de Hierro | Manos de Hierro

Zamug Udul, Capitán de Hierro, Quinta Orden, Clan Vurgaan

"Es Strategium de la Furia de Medusa, la nave insignia del clan Vurgaan, se encontraba suspendido sobre el puente de mando, dominando toda su extensión desde una pasarela que seguía el contorno semicircular de la pared de popa. Desde esta posición privilegiada, Zamug Udul, Capitán de Hierro de la Quinta Orden, observaba las docenas de tripulantes atareados entre las muchas consolas que ocupaban el anfiteatro escalonado en el que se estructuraba el puente mientras, otros muchos, servidores integrados en sus puestos de control, emitían mensajes de alarma, rutinarias lecturas de posición o simplemente trabajaban en el más absoluto de los silencios.

Dominando las diferentes estaciones desde su trono de mando elevado, podía observarse la imponente figura de la capitana Manrique, que despachaba órdenes mientras no dejaba de atender a todos los requerimientos de su tripulación. 

Los pensamientos de Udul se centraron por un instante en la capitana. Resultaba irónico, pensó, que la mujer que ostentaba el más alto mando de la nave insignia de uno de los clanes de los Manos de Hierro, no contase con ningún implante augméntico visible. De hecho su aspecto algo envejecido revelaba incluso la ausencia de los tratamientos génicos tan habituales entre los mortales de alto estrato social. Y si embargo se trataba de uno las personas ajenas a la legión que más respetaba. Su capacidad de mando, su carisma, pero sobretodo su sangre fría y su resolución en combate habían suscitado su admiración desde que la mujer tomase el mando de la nave décadas atrás.

Sin duda la ironía era mucho mayor que lo que se podía apreciar a simple vista. La capitana no mostraba ningún signo de la debilidad de la carne tan cacareada por los cultos tranhumanistas de la legión. Un dogma que había apartado al capitán y a sus hombres de mayores honores, una creencia por la que el Señor del Hierro del Clan había sido reprendido por el mismísimo Primarca.

Udul recordaba con claridad la última vez que había visto a Ferrus Manus. Había ocurrido tras la victoria sobre el Triunvirato Baecio. El sometimiento del sistema controlado por la coalición de planetas había llegado tras una dura lucha de más de un año de duración, en la que habían participado la práctica totalidad de las fuerzas del clan, unidas al Primarca y su escolta de Morlocks. Aunque los Manos de Hierro son poco dados a las celebraciones, Ferrus Manus había dictaminado que los héroes de Baecia debían ser honrados, y que el gran esfuerzo desplegado por el clan Vurgaan debía ser reconocido. Semejantes honores habían sido concedidos en muy escasas ocasiones dentro de la X Legión, y los oficiales del clan no tardaron en verlos como un signo del aumento de su importancia dentro del complejo organigrama de los Manos de Hierro.

Sin embargo pronto llegaría la demoledora noticia. La cúpula del clan, con su Señor del Hierro a la cabeza, volvería a Medusa para encargarse del entrenamiento de los nuevos reclutas. Si bien esta condición podría ser vista como un honor en otras legiones, como la de Gilliman, los Manos de Hierro tenían otro punto de vista. Su sitio estaba junto a su Primarca, en la primera línea de la Cruzada, y cualquier otro destino era considerado como algo poco mejor que el exilio. A nadie le pasaron desapercibidas las connotaciones de esta decisión. Relegaba al Señor de uno de los clanes, a uno de los máximos exponentes de los credos transhumanistas tan extendidos por la la legión, a un puesto que solo podía ser considerado un castigo por haber desobedecido las advertencias de Ferrus Manus sobre estas prácticas.

Diez años habían pasado desde entonces. Durante ellos tanto los oficiales como las fuerzas del clan se habían incorporado a diferentes campañas, y el clan Vurgaan siempre había tenido presencia en la primera línea de las mayores batallas de la Legión, pero su Señor del Hierro rumiaba su descontento en Medusa. Así había sido hasta que la última orden había puesto fin al ostracismo al que se veía condenado.

Ahora se dirigían hacia Istvaan V, donde lo impensable había ocurrido. Hermanos se enfrentaban a hermanos, y el furibundo Ferrus Manus encabezaba la lucha contra los traidores. El hecho cierto era que una vez más se les había negado el honor de luchar con su Primarca. La Quinta Orden del clan, al contrario que las cuatro primeras, se encontraba incluía en la segunda oleada que descendería sobre el planeta una vez las posiciones iniciales fuesen consolidadas, si es que conseguían llegar a tiempo.

Los navegantes no habían dejado de chillar durante todo el viaje, asustados ante la fuerza de las tormentas que azotaban la disformidad. Estas habían retrasado su viaje mucho más allá de lo deseado, postergando el momento en que por fin podrían reunirse de nuevo con su Primarca.

- Señor, nos encontramos en las inmediaciones del sistema Istvaan. - La voz de la capitana Manrique le sacó de sus tribulaciones.

Cuando la Furia de Medusa accedió  al espacio real, comenzó una pesadilla mucho peor de lo que cualquiera de los miles de legionarios que llevaba a bordo podría haber imaginado."


Si algo está claro es que la salida de la caja del juego Horus Heresy ha supuesto una oportunidad inmejorable de completar o iniciar nuestros ejércitos de la Herejía. En mi caso he decidido usar a los Cataphractos, al Contemptor y a este Praetor como parte de mis Manos de Hierro, mientras que los legionarios en armadura MK IV los usaré para otro proyecto.


A mi particularmente me encanta esta miniatura. Aunque su configuración de armamento es un poco extraña, precisamente me gusta por la variedad que aporta frente al clásico oficial con espada de energía u otro arma más habitual. Algo que me gusta especialmente es la combinación de la armadura de cataphracto con la capa, que me parece además muy bien esculpida. Para el color de la capa tenía claro que no quería utilizar el clásico color rojo, porque su combinación con el naranja de la peana no me convencía demasiado. Pensando qué color podía usar leí la descripción del primer capitán de los Manos de Hierro que aparece en una de las primeras novelas de la Herejía (creo que en Fulgrim). En ella se cuenta como el capitán porta una capa de lana cruda, lo cual me pareció muy visual y además muy apropiado para unos legionarios que provienen de una cultura de tecno-bárbaros, así que me decidí por el blanco. Realmente el color es Arena Oscura de Vallejo mezclado con blanco en una proporción de 1-4 aproximadamente, para obtener una especie de blanco roto como base. A continuación apliqué un lavado de tinta sepia en las zonas más profundas y fui iluminando con tonos más claros hasta legar al blanco. Ha sido una de mis primeras experiencias con las mezclas y la verdad es que he quedado muy contento, sobretodo con el tono conseguido.


Para terminar, como a casi todas miniaturas del ejército, le añadí unas calcamonías. Como he hecho hasta ahora, he seguido las indicaciones de las ilustraciones de los libros de la herejía sobre la iconografía que portan los legionarios en sus armaduras. Así en las hombreras del Capitán Udul se puede ver que pertenece a la Quinta Orden del Clan Vurgaan de los Manos de Hierro.

5 comentarios:

AsaltoRabioso Lleida dijo...

buen trabajo! :)

Will dijo...

Muchas gracias!!

Martín Vedia dijo...

Me encanta como quedo la mini!

Un trabajo excelente!

Señor Serviorco dijo...

Siempre he sentido debilidad por esta mini.
El resultado es muy bueno y creo que la capa de lana cruda (blanca) es un gran acierto.
¿Es cosa mía o se aprecia más soltura con los pigmentos de la peana y los tanques?
Un saludo

Will dijo...

Gracias a los dos!!

La verdad es que poco a poco me voy haciendo con los pigmentos. Da gusto ver que se progresa en las cosas que se van probando.

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