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9 mar. 2016

La Escalada de Horus | Potencia de fuego aplastante


"El Centurión oteó el campo de batalla desde la colina vociferando a las escuadras de armas pesadas. Allí estaban, las huestes de Horus, los maestros del ataque. Una batería de Rapier y traidores con misiles dominaban una colina lejana amenazando un flanco, mientras que un rhino se aproximaba por el flanco opuesto y el grueso de los Hijos de Horus avanzaba temerariamente por el centro de la explanada.



Ordenó a las escuadras tácticas avanzar con los transportes hasta la protección de una colina q ocultaba su flanco izquierdo, y gritó órdenes a sus armas pesadas para que abrieran fuego. Los Bólteres Pesados atacaron con precisión letal a los traidores con armas pesadas cubriendo la colina con una lluvia de proyectiles de gran calibre que desmembraron y agujerearon hasta al último de ellos. Los lanzamisiles fijaron sus visores en el rhino que amenazaba su flanco y dispararon, al disiparse el humo los tripulantes abandonaban el maltrecho vehículo -¡Recargad!-


Un disparo brutal abatió al Astartes que tenía más cerca, el Rapier enemigo al no tener a tiro los rhinos se cobró una vida. El líder enemigo avanzó junto con el grueso de su destacamento que disparaba desde la cadera salpicando de proyectiles a una escuadra táctica que sufría las primeras bajas.


Siegfried esperaba ese momento, Se unió a sus escuadras tácticas y el amplificador de su yelmo soltó la orden que sus sargentos esperaban -...Ahora...- Los sargentos avanzaron a la vez entrando en la distancia mortífera de los bólteres, que repartieron muerte sobre ellos, apoyados por los Bólteres Pesados de la colina.

Sólo un Hijo de Horus se negó a morir allí donde hasta el Centurión sucumbió.

Una explosión retumbó a sus espaldas cuando uno de los rhinos leales voló en mil pedazos.

Y la colina se iluminó de azúl al recibir los impactos de los plasmas traidores.


Pero el viejo Puño Imperial sonreía bajo su armadura, nada quedaba ya para parar su avance, y los bólteres escupieron una última descarga que acabó con los últimos Hijos de Horus.

Se hizo el silencio y todos los Astartes con vida recargaron al unísono."

Así comienza la segunda ronda de nuestra campaña, con los Puños Imperiales pegando duro como en la primera ronda. El relato está escrito por Emi, el férreo comandante de los hijos de Dorn, al que desde aquí le damos nuestro agradecimiento por permitirnos publicar su estupendo relato de la partida.

¡Por Terra y el Emperador!

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