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28 dic. 2015

La Cruzada Nafticó | Una visita inesperada


"La matanza se extendía por toda la nebulosa, millones de almas morían entre inenarrables sufrimientos, provocando convulsas respuestas en la disformidad, que se agitaba complacida por la inagotable riada de almas que se vertían en ella. Estas tormentas arrastraban flotas enteras lejos de sus destinos, haciendo cada vez más difícil la llegada de refuerzos desde el exterior de la nebulosa, y en ocasiones hacían aparecer invitados inesperados al interior de la zona de guerra.

Así irrumpió la vieja fortaleza en la Nebulosa Nafticó. 

Muerte Celestial había sido su nombre, y según los registro imperiales se había perdido durante un viaje disforme hacía más de un siglo. La inmensa estación espacial se había convertido en poco más que un amasijo de acero y rocas, pero buena parte de su armamento ventral se mostraba milagrosamente intacto. Diseñada para el apoyo de las tropas de tierra durante las campañas de sometimiento, se trataba de un arma formidable, difícil de encontrar entre la flota imperial, por lo muchas miradas se volvieron hacia ella.


El interior de la Muerte Celestial
Una fragata que lucía la librea del capítulo de los misteriosos Ángeles Oscuros fue el primer navío en acercarse al pecio recién llegado. Los Hijos De Lion, cuya hoja de ruta en el conflicto actual era aun un misterio, parecían interesados en apoyar sus acciones con el intenso fuego de las baterías de la fortaleza estelar.

Los Ángeles Oscuros irrumpen en el pecio
Por supuesto los No Perdonados no fueron los únicos interesados en el poder destructivo del pecio. Poco antes de su llegada un nuevo capítulo Astartes había sumado sus efectivos a las fuerzas imperiales desplegadas en la nebulosa. Los Guanteletes del Infinito habían acudido para unirse a la cruzada al mando del bibliotecario jefe del capítulo, el Hermano Atheniarcos, el cual dirigió a sus hombres hacia el casco retorcido de la Muerte Celestial, pues había percibido la presencia de un hechicero corrupto que se dirigía hacia allí.

Los Guanteletes del Infinito se suman a la cruzada
Las percepciones de Atheniarcos era correctas pues un navío cubierto de metal corroído e inmensas pústulas que vertían al espacio su purulento contenido también se dirigía hacia la fortaleza estelar. Los corrompidos seguidores del dios de la putrefacción que habían profanado el sagrado mundo de Filania, tras haber recuperado recientemente su control sobre le Mundo Altar, centraban ahora su atención en el pecio recién llegado.


Los Marines de Plaga llenan el pecio con su corrupción
Los auspex de los Guanteletes se llenaron de contactos en cuanto estos llegaron a los sectores de mando de la Muerte Celestial. A derecha e izquierda detectaban la presencia de fuerzas enemigas, pues los mandos imperiales no habían referido la presencia de otras misiones enviadas al pecio.

El sargento Acasto dirigió a sus hombres hacia el flanco izquierdo, donde repentinamente apareció una escuadra de marines traidores, produciéndose un frenético intercambio de disparos que se saldó con escasas bajas para ambos bandos.

Los Guanteletes localizan a las fuerzas de Nurgle
Mientras tanto en el flanco opuesto el sargento Atreides y sus hermanos, acompañados del Hermano Efialtes en su gran sarcófago blindado, conseguían contacto visual con el otro supuesto enemigo. Se trataba de Astartes revestidos con armaduras pintadas del verde oscuro de los bosques milenarios. ¿Acaso se tratada de los Ángeles Oscuros? Pero... ¿qué hacían allí sin haber reportado su presencia al cuartel general de la cruzada?

Los Guanteletes se sorprenden al encontrar a los No Perdonados
Efectivamente los No Perdonados estaban allí. Sus intereses, desconocidos para cualquiera que no perteneciese a su círculo interior, eran un misterio, pero sus actos traducían una decisión implacable. Las escuadras del Ala de Muerte, ataviadas con sus armaduras color hueso, se dirigían hacia el flanco, tratando de evitar a una extraña presencia cercana que sus auspex no acababan de identificar.


Los Ángeles Oscuros inician su misterioso plan
Lejos de allí avanzaban con paso firme los Marines de la Plaga, cunado una nueva presencia se hizo patente en el interior del pecio. Arañando y despedazando con sus garras el frío acero, surgieron de la oscuridad unas criaturas venidas del vacío intergaláctico. Los Genestealers habían infestado el pecio.

Un grupo de estos asesinos súper-evolucionados apareció tras los marines seguidores de Nurgle amenazando con devorarlos, pero estos los rociaron con promethio incandescente y los borraron de la existencia.

Los genestealers acosan a los marines traidores pero son exterminados
En el centro del área de operaciones se había desplegado la escuadra Eumenes de los Guanteletes del Infinito. En aquel momento trataba de controlar una de las consolas que daban acceso al sistema de armamento cuando súbitamente un intenso destello llenó la sala y dos seres corrompidos, formados por un amasijo de carne, ceramita y múltiples armas del más variado tipo, aparecieron ante ellos. Antes de que pudiesen reaccionar, pequeños soles en miniatura formados por plasma incandescente surgieron de las armas de estos nuevos enemigos, eliminando a la mayor parte de la escuadra y haciendo huir al resto.

Los Arrasadores surgen desde la disformidad
Cerca de allí aparecía la respuesta de los Guanteletes al ataque enemigo. El hermano Atheniarcos, acompañado de una escolta de exterminadores de la primera compañía se teletransportó junto a la escuadra que había cruzado su fuego con la escuadra Acasto, en la que se escondía el brujo que el bibliotecario jefe había venido a cazar. Los exterminadores castigaron a sus enemigos con sus armas de disparo, aunque el bibliotecario se vio afectado por las poderosas tormentas de disformidad y esta energía le hirió y afectó su mente haciéndole olvidar como utilizar uno de sus poderes.

Los exterminadores contraatacan
En otro sector de la zona de combate los acontecimientos se desataban fuera de control. Entre la oscuridad y recibiendo noticias de hermanos caídos por doquier, los Guanteletes se lanzaron contra los Ángeles Oscuros, conscientes de que no se trataba de aliados. El hermano Efialtes asaltó al enemigo, mientras otra escuadra aparecía en su retaguardia y asaltaba a la escuadra Atreides, acabando con ella mientras el dreadnought se quedaba trabado con combate con los No Perdonados.


La violencia se desata entre los astartes
Las escuadras del Ala de Muerte seguían sus propios planas cuando aquella extraña presencia que habían percibido se hizo patente. De entre las sombras del pecio apareció una figura sinuosa y ágil que se lanzó sobre ellos. Se trataba de una asesina imperial del Clado Callidus, enviada por el mando imperial para disuadir a los Ángeles Oscuros de su comportamiento díscolo. Esta roció a la élite de la primera legión con el fuego neural de su extraño armamento, y a continuación se abalanzó sobre ellos para decapitarlos. Sin embargo los soldados de la élite de la Primera Legión fueron un hueso demasiado duro de roer para la asesina, y aunque solo dos de ellos sobrevivieron a su ataque, finalmente la aplastaron con sus puños de combate.

La asesina no puede con los exterminadores del Ala de Muerte
Mientras tanto los Genestealers seguían acosando a los Marines de Plaga, pero los lanzallamas de estos seguían haciendo su trabajo eliminando una oleada tras otra de estas criaturas, hasta que sus cuerpos carbonizados taponaron la entrada que habían usado para aparecer en su retaguardia.

Los Marines de Plaga exterminan múltiples oleadas de Genestealers
En el centro del sector los supervivientes de la escuadra Éumenes, como hijos de Dorn, se hicieron fuertes para tratar de resistir frente al ataque de los Arrasadores. Sin embargo el armamento superior de estos fue demasiado para los Guanteletes y fueron eliminados.


La escuadra Éumenes es eliminada mientras los Ángeles Oscuros se acercan
Una vez más la venganza de los Guanteletes vino de mano de sus exterminadores, ya que Atheniarcos y su escota terminaron con el brujo y los traidores que le acompañaban, avanzando a continuación para tomar control del acceso a los sistemas de ventilación del pecio.


Los enfrentamientos aislados se reproducían en diferentes lugares de la cubierta en litigio, pero las fuerzas se iban acercando y un dramático desenlace se cernía sobre los combatientes. Los Caballeros del Ala de Muerte se aproximaban a los Marines traidores, quizá buscando a uno de ellos para arrastrarlo hasta su fortaleza.

El odio llama a ambos bandos
Mientras esto ocurría Atheniarcos y el último exterminador superviviente se separaban para tratar de controlar las diferentes consolas de control armamentístico que se encontraban cerca. Cerca de allí los Arrasadores cambiaban de objetivo para encargarse de la cercana escuadra de Ángeles Oscuros que pretendía acercarse a sus posiciones, a los que eliminaron con facilidad.


Los Guanteletes tratan de controlar objetivos...
...mientras los Arrasadores se encargan de los Ángeles Oscuros
El hermano Efialtes había continuado luchando contra los No Perdonados sin conseguir terminar con ellos mientras estos veían como sus armas eran incapaces de dañar al dreadnought. Esto hizo que los Ángeles Oscuros ganasen un valiosísimo tiempo mientras los exterminadores del Ala de Muerte que habían sobrevivido al ataque de la asesina se aproximaban para apoyarles en su lucha contra el bípode. Sin embargo un nuevo contendiente se sumó al combate cuando apareció una nueva manada de Genestealers, aumentando así la incertidumbre respeto a la resolución de este enfrentamiento.

Efialtes no consigue terminar con sus enemigos...
...y los Genestealers se suman a la refriega
El odio finalmente se desató cuando los Caballeros  del Ala de Muerte encontraron por fin a su objetivo. El señor del Caos se encontraba agazapado en una de las salas de control que habían venido a controlar, pero no pudo escapar de la furia del círculo interior. Los Caballeros se lanzaron sobre su despreciado enemigo y sus mazas sagradas aplastaron cráneos y servoarmaduras hasta que eliminaron a todos los traidores, tomando a continuación control sobre la sala de vital importancia.

Los Caballeros del Ala de Muerte acaban a su objetivo...
...y toman control de la sala
Por su parte los Guanteletes sufrían un revés tras otro. El último exterminador, mientras trataba de interceptar a una escuadra de marines traidores, fue acribillado por los Ángeles Oscuros que habían seguido el avance de los Caballeros. Uno de los proyectiles de bólter penetró entre las junturas de la armadura táctica modelo dreadnought, explotando en su interior y eliminando al veterano de los Guanteletes del Infinito.

El último exterminador de los Guanteletes es eliminado
Al mismo tiempo Atheniarcos era emboscado por los triunfales Arrasadores, que tras volar en pedazos la compuerta tras la que se ocultaba el bibliotecario cargaron contra él, dejándole incapacitado con sus enormes puños de combate.

El hermano Atheniarcos cae ante los triunfantes Arrasadores
Libres de amenazas los No Perdonados campaban a sus anchas, asegurando las diferentes consolas y sistemas energéticos que les darían el control sobre el sistema de armamento. La escuadra táctica que había eliminado al último de los exterminadores de los Guanteletes se apresuró a activar una de estas consolas mientras más de sus hermanos les cubrían las espaldas controlando los pasillos de acceso a su posición.

Los Ángeles Oscuros toman el control de los sistemas de armamento
Sin embargo, cuando la victoria ya parecía asegurada, una nueva amenaza se cernió cobre los hijos de Lion. A través de los laberínticos pasillos surgieron de entre las sombras las formas alienígenas de los Genestealers que se abalanzaron sobre la escuadra que cubría el avance de sus hermanos. Las garras afiladas cono espadas de energía penetraron la ceramita con facilidad, terminando con los sorprendidos Astartes, aunque su heroico sacrificio otorgó un tiempo vital al resto de los No Perdonados.


Los Genestealers emboscan a los Ángeles Oscuros...
...acabando con una de sus escuadras
Aunque la iniciativa era de los Ángeles Oscuros y se encontraban muy cerca de la victoria, el repetidor noosférico por cuyo control luchaban contra el hermano Efialtes de los Guanteletes del Infinito se mostraba como crucial en a la hora de discernir hacia qué lado se decantaría finalmente la balanza. El Contemptor, tras un largo combate, se deshizo de los exterminadores que se había arrojado valientemente contra él, mientras los Genestealers se encargaban del resto de los No Perdonados. Sin embargo los Alienígenas rodeaban al Dreadnught, que de este modo no era capaz de bloquear el repetidor, lo que otorgaba finalmente la victoria a los Ángeles Oscuros."

El Hermano Efialtes, rodeado, no puede bloquear el acceso de los No Perdonados a los sistemas de armamento
Como viene siendo la tónica habitual esta partida enmarcada en la campaña de la Cruzada Nafticó, resultó tremendamente divertida y disputada. Finalmente se zanjó con la victoria de los Ángeles Oscuros por un PV sobre los seguidores de Nurgle. De hecho, si el Contemptor de los Guanteletes hubiese podido controlar el objetivo por el que luchaba desde el turno 2, y que estaba en manos de los No Perdonados, la victoria habría sido para el Caos, pero decidimos que al estar en combate no podía controlar el objetivo (en estas partidas usamos un sistema de "plantar la bandera" para controlar los objetivos).

En esta ocasión, como se puede leer, no luchábamos en ningún planeta, si no que tratábamos de hacernos con el control de la misteriosa estación espacial que había aparecido desde la disformidad.

Para dar color a la campaña hace tiempo que decidimos incluir Eventos, partidas con reglas especiales que tuviesen consecuencias más allá del reparto de Puntos de Control. Y esta partida fue uno de esos Eventos.

En esta ocasión el bando ganador, que a la postre fue el Neutral, se beneficiaría de las siguientes reglas especiales durante la siguiente ronda de campaña, ya que los miembros de este bando contarían con el armamento de la estación durante dicha ronda. 

Así, durante la cuarta ronda de campaña, cada jugador del bando neutral podrá realizar un bombardeo orbital de las mismas características que el los Señores del Capítulo de los Marines Espaciales (Fuerza 10; FP 1; Barrera de artillería; Área grande; Un solo uso), con las siguientes limitaciones:

- Cada jugador solo puede realizar un bombardeo en una de sus partidas de la ronda. Así, si disputa varias batallas solo se beneficiará de el bombardeo en una de ellas.
- Deberá declarar si lo utiliza o no antes de desplegar aunque después de saber la misión y los rasgos del Señor de la Guerra.
- El bombardeo siempre se considerará un ataque de barrera de artillería sin línea de visión hasta el objetivo, por lo que ningún valor de HP será sustraído de la distancia de dispersión del área de efecto.
- En lugar de decidir el momento en el que usa el bombardeo, se deberá tirar 1d6 para saber en qué turno cae:
* 1-5: Caerá en el turno indicado
* 6 caerá al acabar el despliegue, incluyendo movimiento de exploración e infiltración.

2 comentarios:

Señor Serviorco dijo...

Bueno bueno bueno...
Partida a cuatro en zone mortalis??? Y ahora se puede tirar pelotazos desde la órbita???
Esta campaña mola cada día más.
Tengo que pasar los resultados de este mes. Pero no sé si podré hacer informe.
Un saludo

Will dijo...

Jeje bueno, fue partida a 3 con unos genestealers que aparecían de forma aleatoria y se movían hacia la unidad más cercana.

Genial lo de los resultados, porque además nosotros este mes hemos flojeado bastante.

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