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28 oct. 2015

Magos Paragonimus Swie | Adeptus Mechanicus

Tecnosacerdote Prime Paragonimus Swie
"Las salmodias binarias se elevaban siguiendo sus circunvoluciones infinitas mientras los vapores tóxicos emitidos por la incineración de los aceites votivos llenaban el espacio de la gran sala abovedada. Los coros de Visioingenieros se disponían de forma semicircular llenando el anfiteatro escalonado. Las filas se encontraban repletas de figuras encapuchadas, vestidas con el sagrado color carmesí, que oscilaban levemente imbuidas del trance provocado por la repetición de los mantras noosféricos.

Ocupando la posición de honor, en el centro de la sala y elevado en un pedestal, se podía ver un trono esmaltado en plata y bronce y adornado con los sagrados signos del Culto Mechanicus. En él descansaba, vuelto hacia los coros de tecnosacerdotes, el Magos Paragonimus Swie, Magos Makrotek y Tenosacerdote Prime de la Logia Lemnia.

Su consciencia se encontraba en aquel momento conectada a la de sus subalternos, juntos elevaban sus alabanzas al Omnissiah, en un rito que se repetía a diario, antes de comenzar los programas de trabajo estipulados.

Cuando el último verso de los salmos fue entonado, el Magos puso fin al rito golpeando el suelo con su bastón de mando, que emitió unos destellos multicolor al contacto con el metal reactivo. Paragonimus pudo sentir como el rito había tenido en él el efecto acostumbrado, ordenando sus pensamientos y procesos lógicos, y filtrando aquellas tareas superficiales, de las que deberían encargarse los Visioingenieros de menor rango, mientras que las más significativas eran encomendadas a los que ocupaban los cargos de mayor prestigio.

El Tecnosacerdote Prime se levantó desconectando su cyber-cortex del trono y comenzó a descender la escalinata que llevaba hasta su trono, mientras los Visioingenieros mostraban su respeto con profundas reverencias. Como pontífice máximo de la orden de Visioingenieros las cadenas de producción de la Dvorak Recordis, el arca mecánica y nave insignia de la Logia Lemnia, estaban bajo su cargo, lo que suponía un nivel de organización y planificación que ninguna mente orgánica, y muy pocas dotadas con bendiciones cibernéticas, podrían asumir.


Por supuesto, un Magos del Mechanicum no precisa recorrer las factorías supervisando el trabajo y el ritmo de producción, si no que Parqagonimus se dirigió hacia su puesto de mando, situado, como la mayoría de las estancias de los Magos del cónclave de la Logia, junto al puente de mando de la embarcación. La sala esférica, tapizada de conectores y relees de potencia, funcionaba como un receptáculo de la miríada de datos procedentes de los Manufactorums. Los servidores encerrados en sus paredes hasta su inevitable sustitución, canalizaban los mensajes hacia el córtex del Magos que se disponía en su mismo centro, conectado por múltiples dendritas a todo el perímetro del ecuador coronal de la sala, como si de un hombre de Vitruvio mecánico se tratase.

Habitualmente las labores de Paragonimus se reducían a realizar millones de pequeños ajustes cada segundo que asegurarían una absoluta optimización de los recursos y energía dedicados a las áreas de producción del navío. Era este un cometido que el Magos podía realizar sin el más mínimo esfuerzo, empleando para ello, en los momentos de máxima exigencia, hasta el 12,3% de su capacidad cognitiva. Esto le permitía mantener activas diferentes vías de investigación y desarrollo, en las que trabajaba en paralelo mientras continuaba con su labor.

Sin embargo hoy era un día especial, pues todo el poder cognitivo del Tecnosacerdote Prime se encontraba centrado en una única labor con la que le había honrado su Archimagos.


El viaje de la Logia Lemnia en busca del conocimiento les había llevado hasta un inesperado descubrimiento. En las profundidades de un cometa, cartografiado por el Magos astronavegante Halicárnides, los sensores de las naves exploradoras de la flota habían localizado una emisión positrónica particularmente singular. Una emisión como el Archimagos no había percibido desde hacía más de un siglo, cuando explorase las catacumbas de BR.5 en la Dermarcación Ruares.

Sin embargo los hallazgos en el núcleo de aquel astro no parecían guardar relación con el portal que Kniester-Saal reclamase como propio para luego ver como los malditos xenos se lo arrebataban.

Lo que encontraron desafió todo los métodos de estudio a los que lo sometieron, mostrando como único hallazgo la presencia de una altísima concentración de energía que sin embargo se mostraba extrañamente estable. Se trataba de lo que solo se podría definir como una esfera, de unos 2 metros de diámetro, formada por un líquido verde refulgente cuya superficie oscilaba como la de un mar sometido a las mareas dictadas por un satélite planetario, pero sin responder a las fuerzas de la gravedad que lo obligarían a extenderse por las superficies más declives.

De aquello hacía más de un año, y a pesar de haber sometido a la esfera a los más complejos estudios tras llevarla a la Dvorak Recordis, no habían logrado grandes avances. Sin embargo el Magos Paragonimus Swie había aportado recientemente una nueva vía de acción que quizá permitiría a la Logia aprovecharse de aquel poder que aun no comprendían.

El Tecnosacerdote Prime pudo comprobar como, situado en sus proximidades, la aleación plasmática conocida como Melange, sufría una reacción inesperada que cargaba sus moléculas de energía positrónica que podía ser canalizada a continuación como fuente de combustible para muchos de los procesos habituales de los Manufactorums a su cargo. A pesar de los prometedores experimentos iniciales los resultados obtenidos aun no habían alcanzado sus posibles aplicaciones teóricas, pero ese era un camino que el Paragonimus Swie estaría encantado de recorrer y para el que había recibido las bendiciones de su Archimagos.

La Logia Lemia podría poner al servicio del Omnissiah un secreto guardado durante milenios...aunque quizá existiera algún motivo para que hubiese permanecido oculto..."

De toda la gama de miniaturas del Mechanicum que ha sacado GW para WH40K sin duda esta es la que más me gusta. Del resto algunas tienen cosas interesantes y otras me parecen horrorosas, pero esta es soberbia. Me parece que capta a la perfección el concepto de una alto Magos del Mechanicum y especialmente me gusta el detalle del bastón, un símbolo de mando sin ningún tipo de aplicación funcional en un ser dotado de múltiples patas articuladas, un anacronismo más de tantos que se ven en el Mechanicum y que le dan gran parte de su encanto.

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