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4 ago. 2014

Balzac Brujah de 9ª Generación | Personaje Vampiro

Hijo segundón de una familia del centro de Francia. Desde su juventud se vio atraído por los ideales ilustrados y en cuanto pudo viajo a París y comenzó a codearse con las figuras más importantes de la época Diderot,  D, Alambre y otros ilustrados. Conoció las grandes ideas de los filósofos y las miserias de las clases pobres forjándose su espíritu revolucionario.


Volvió a la casa de su familia dispuesto a implantar las reformas progresistas en el feudo de su padre pero su padre se mofo de él y le dijo que si tanto le preocupaban los campesinos se fuese a vivir con ellos



Así lo hizo, se dedicó al viajar por la región recopilando historias de sus habitantes escribiendo un libro llamado "Miserias de la Borgoña" que público en París con  cierto éxito en los círculos iluministas

El libro llegó a manos de su padre y este descargó su ira sobre sus siervos. Balzac horrorizado por las matanzas perpetradas por su culpa volvió a casa para mediar ante su padre. Pero este simplemente intento encarcelarle y logró escapar a duras penas.Las matanzas se recrudecieron intentando encontrarle.  Oculto entre la población comenzó a organizar a los campesinos para levantarse contra su padre y su reinado de crueldad e injusticia.

Logró asaltar el castillo plantarse frente a su padre que no dudo en utilizar a una joven sirvienta,  apenas una niña, como escudo y degollarla cuando Balzac soltó su espada.  Cargado de rabia se abalanzó sobre su padre y lo mató con sus propias manos. Su hermano acompañado de los guardias llego a la sala tras haber sofocado la rebelión y le apresó. Tras ser obligado a presenciar la ejecución de sus compañeros fue enviado a Paris para ser ajusticiado por los tribunales reales.

La noche previa a su ejecución recibió visita de un noble al que había visto en alguna de las reuniones de los pensadores. Su nombre era Bartok y le dijo que admiraba su espíritu rebelde y que podía ayudarle  a escapar de la justicia del rey. Balzac respondió que no era un cobarde y que estaba dispuesto a morir en nombre de de la libertad y la justicia. El vástago se río y le dijo que había  mucho que hacer como para perder el tiempo muriéndose. 

Durante los siguientes 100 años Balzac y su sire recorrieron Europa de revolución en revolución. Vieron alzarse y traicionarse la revolución decenas de veces, y siempre eran los mismos los que perdían y sufrían a manos de aquellos que decían defender sus derechos. Pero en cada una de estas de derrotas siempre había un destello de victoria, una pequeña ventana que les mostraba lo que el mundo algún día debería ser,  podía ser un brindis en el palacio del gobernador mientras la ciudad ardía, un gimoteante  noblezuelo pidiendo clemencia frente a la guillotina o un grupo de campesinos bailando sobre la tierra ganada a su señor. Pero llego Viena y todo se acabo.

1848 el pueblo se levanta contra Fernando I, un draconiano gobernante que aplasta con mano dura las ansias de libertad de su pueblo. Los tremere lo mantienen en su trono y están convencidos de que son los brujah los que alimentan la rebelión pero Bartok y Balzac son de los pocos vástagos que acompañan a los mortales en las barricadas. Desgarran gargantas de los  soldados e inflaman el arrojó de los revolucionarios.

Pero los años de revolución y las noches ardientes iban a acabarse para Bartok y Balzac,  mientras los vástagos caminaban por una de las calles del sector amotinado de la ciudad el sire empujó a Balzac a un rincón justo antes de que un resplandor verde inundase todo y el cuerpo de Bartok comenzase a hervir desgarrado por sobrenaturales llamas. Balzac intento liberar a su  sire y amigo pero el contacto con las llamas desató un terror místico al que ni siquiera la voluntad de hierro de Balzac pudo sobreponerse. Encogido en un rincón pudo ver a los autores del la trampa un rechoncho tremere que se reía viendo agonizar a su sire. Bartok antes morir pronunció el nombre de su ejecutor, Néstor.

Balzac se vio obligado a huir de ciudad en ciudad acosado por las reverdecidas fuerzas de la contrarrevolución y finalmente huyó a América.

Pronto se dio cuenta de que el paraíso de libertad que esperaba encontrar no era más que una farsa. Las mismas fuerzas del viejo orden controlaban el poder tanto en la sociedad mortal cómo cainita.
Pero también vio como una nueva fuerza esperanzadora se abría paso,  la semilla revolucionaria que él había ayudado a plantaren Europa, estaba germinando y con fuerza en un suelo fértil: la clase obrera. 

En los años 20 recorrió los campos mineros del sureste y abrazo con rabiosa pasión las ideas socialistas. Al pie de los fuegos de campamento escucho las historias de los trabajadores: las interminables jornadas de trabajo,  los salarios de miseria y los sueños con un mundo más justo.

Allí conoció a otros vástagos, la mayoría anarquistas que buscaban enfrentarse a los señores ventrue de la zona. Humanos y cainitas le eligieron como líder de la lucha y un nuevo episodio de su búsqueda de un futuro mejor dio comienzo.

Su primer paso fue encargar a los chiquillos brujah que entrenasen a los trabajadores para hacer frente a las milicias de los patronos mientras él se encargaría de los señores de las minas, la mayoría de ellos agentes de los ventrue.

En una de sus incursiones en la mansión de uno de los potentados fue donde conoció a Silvia. Era la hija del dueño de las minas y la primera vez que la vio discutía con su padre echándole en cara las condiciones en las que vivían los mineros. La reconoció al instante como un alma gemela y la pasión comenzó a crecer en su corazón. Desde la muerte de Bartok era el primer ser por el que sentía algo más allá de sus ideales y empatía por los desfavorecidos. Tras semanas espiándola se decidió a hablar con ella y pronto comenzó a pasar noches enteras hablando de sus sueños y planes para este mundo.

Mientras, las movilizaciones y huelgas habían comenzado y la respuesta de los patronos fue terrible enviando a sus matones a acosar y amedrentar a los huelguistas, utilizando el asesinato y la tortura de forma indiscriminada. Pero gracias a los brujah y la entrega de los trabajadores resistieron y devolvieron el golpe con fuerza. El conflicto fue creciendo y atrayendo la atención de los principales del clan ventrue que utilizaron toda su influencia para acabar con la revuelta.

El ejército fue enviado apoyado por la fuerza aérea y nada pudieron hacer los obreros ni sus aliados cainitas para evitar la derrota. La única razón por la que Balzac no se inmolo junto con el resto de sus compañeros fue que no soportaba la idea de no volver a ver a Silvia a la que secretamente había decidido abrazar para abandonar su vida de revolución y lucha y retirarse junto a ella a un lugar apartado.

Pero cuando logro llegar a casa de Silvia encontró una escena que marco su corazón para siempre, Preston, el líder ventrue de la ciudad, tenía entre sus brazos a una moribunda Silvia y en sus labios dejaba caer una gota de sangre del antiguo.

- Nunca será tuya iluso, no es de los de tu clase ni nunca lo será. Solo te dejaré vivir para que puedas ver como se convierte en lo que más odias.

Los lacayos de Preston  lo llevaron al borde de la muerte definitiva a base de golpes y cuando despertó entró en un frenesí intermitente durante varios días. Cuando recupero el control viajo al norte convencido de que su capricho por la mortal le había hecho traicionar sus ideales y que su juego de revoluciones y levantamientos no habían traído más que sufrimiento a los que había jurado liberar y proteger.

Su deseo de cambiar el mundo no había perdido ni un ápice de fuerza pero a partir de ahora ya no sería un juego de carreras a medianoche y barricadas ardiendo si no que pacientemente levantaría una fuerza que acabase con la injusticia de manera definitiva.

Gracias al apoyo de antiguos amigos de Bartok logro ser admitido en la camarilla y comenzó a vivir en Cleveland. Poco a poco fue afianzando su poder creando una red de contactos mortales a lo largo de todo el país en una suerte de grupo por los derechos civiles llamado “ILJ - Instituto por la Libertad y la Justicia”.

Ha hecho buenos servicios para el clan pero su tendencia a llevar sus grandes planes de forma independiente y su provocación abierta a los ventrue locales causan cierto recelo entre sus hermanos idealistas por no saber muy bien cómo tratarle. Los iconoclastas tampoco ven en él a un igual le consideran demasiado tibio en sus acciones y demasiado cercano a los antiguos del clan.

Pero a pesar de su frialdad actual, hay un rincón de su corazón que aun sufre por Silvia. La ha visitado varias veces a lo largo de estos años para verla convertirse en una ancilla próspera en el sur. Ha podido hablar con ella secretamente pero el vínculo que la une a su sire y la rivalidad entre sus clanes hace que la relación sea difícil.

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