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25 jun. 2014

V Torneo de La Armada | Trasfondo


Como venimos comentando, este año Luis y yo vamos a participar en el V Torneo de La Armada, que este año va a ser aun más especial porque se ha creado un sistema para jugar una pequeña campaña en árbol con dos bandos enfrentados que vamos a desarrollar a lo largo del día.

Siguiendo con el estupendo trasfondo que ha escrito para la ocasión Von Speek, que se está encargando de la organización, quería desarrolar el papel del Mechanicum en él aportando así mi granito de arena. Aun no está del todo claro en cual de los dos bandos voy a jugar así que he aprovechado para dejar abiertas ambas posibilidades:

"La atmósfera en el inmenso hangar se encontraba saturada por el aroma de los inciensos votivos y los aceites con que se ungían cada una de las piezas de aquellos inmensos guerreros. Los gases propelentes de la maquinaría empleada en su cuidado, y los residuos liberados por las ciclópeas soldadoras que repasaban las juntas de sus blindajes, contribuían a que el aire en su interior fuese irrespirable para los humanos, sin embargo Haximanides hacía tiempo que no debía preocuparse por aquellas debilidades de la carne. El Archimagos supervisaba personalmente los trabajos mientras observaba a aquellos gigantes azules y blancos que habían acogido en su planeta, analizando cada desperfecto, cada muesca que mostraban fruto de los siglos que los Caballeros habían servido al Imperio. Para él aquello era como leer un libro abierto que le narraba las legendarias gestas de los valerosos guerreros.

Aquellas máquinas siempre le habían fascinado, por supuesto palidecían al lado de los dioses mecánicos que defendían sus dominios, pero la tecnología de los Caballeros le hablaba de un tiempo ya perdido donde el conocimiento había sido puesto al servicio del hombre. Su mundo forja, el quinto planeta del sistema Armatus, nunca había contado con una casa de Caballeros, y Haximanides aprovechaba cualquier oportunidad que se le presentaba para estudiar en detalle los secretos que estos encerraban.

La Casa Armata, perteneciente al planeta Caballero del mismo sistema, había jurado lealtad al Emperador hacía milenios, pero aquello no había impedido que siempre hubiesen sido sus aliados. Ahora, tras años de luchas alejados de su hogar, los nobles guerreros habían regresado, y solicitaban su ayuda. Las muchas batallas libradas les habían dejado malheridos y solo un mundo forja como Armatus V, tenía los medios de devolverles toda su gloria, de modo que la Casa en pleno había acudido a su hangares para recibir la bendición del Omnissiah.

Los coros de salmos, entonados por los cientos de adeptos que rodeaban aquellas máquinas legendarias, se elevaban en un crescendo espasmódico que embriagaba los sentidos del Archimagos con su santidad y significado. Era el momento de reactivar a los caballeros para que volvieran a la batalla. Los guerreros ya se encontraban en sus tronos y solo faltaba una última orden para que los soportes liberaran a los Caballeros y les permitieran marchar de nuevo.

Haximanides se disponía a emitir la orden a través de la noosfera cuando los salmos llegasen a su punto álgido, pero en ese momento se desató el desastre.

El Archimagos pudo ver la corrupción en el código en cuanto inundó el sistema. Su abigarrada y horrible estructura pronto infectó la noosfera del hangar impidiendo la comunicación con los espíritus máquina de los Caballeros. Tal era su virulencia que Haximanides pudo comprobar como uno a uno los guerreros que dirigían aquellas máquinas legendarias entraban en coma, haciendo inútil todo esfuerzo por llamarles de nuevo al mundo consciente.

Las señales de alarma se multiplicaban en las redes de comunicación, el código corrupto parecía haberse limitado al hangar que contenía los caballeros, pues carecía de la fuerza para enfrentarse a los sistemas de seguridad de la noosfera planetaria, pero sin duda había sido diseñado para un fin y lo estaba cumpliendo a la perfección. Solo aquellos que habían faltado a las directrices de Marte, los que se hacían llamar servidores del Mechanicum Oscuro, podían encontrarse detrás de aquello. El Archimagos se reprendió a si mismo al darse notar como era incapaz de controlar los sentimientos de odio y repugnancia, aunque rápidamente los catalogó como anormalidades de su diseño que debería reparar cuando tuviese tiempo, pero aquel no era el momento, pues los problemas no dejaban de multiplicarse.

En el mismo instante en que el código había inundado el hangar la fuente de este se había revelado. El sistema se encontraba ahora poblado de una flota que instantes antes no aparecía en ninguno de los auspex. Se trataba de una flota heterogénea y desordenada, pero con una capacidad destructiva fuera de toda duda, formada por embarcaciones de traidores al imperio y xenos, que comenzaba a desplegarse en formación de bloqueo en torno al mundo forja.

Las defensas planetarios se activaron rápidamente pero podrían contener durante poco tiempo a los invasores, que cada vez llegaban en mayor número. La llamada de auxilio del coro astropático inundó el inmaterium en busca de aliados y estos no tardaron en responder, las fuerzas del Imnperio estaban en camino, y Haximanides solo esperaba que no llegasen demasiado tarde, cuando un aliado inesperado apareció en su ayuda.

Las naves de los eldar, con su repugnante elegancia, brotaron de la telaraña en la retaguardia enemiga, atraídas por las misteriosas motivaciones de los xenos. Aunque menores en número, su mayor agilidad les permitió comenzar a hostigar las naves traidoras ganando así un tiempo de incalculable, la batalla por Armatus V había comenzado."

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