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4 jun. 2014

Ophelia | Rogue Trader


"El puente de mando del carguero artillado latía con febril actividad. Los holoemisores arrojaban datos sin cesar, y mapa holográfico del sistema mostraba cada vez con mayor claridad la nave que había aparecido de improviso en sus sensores. Los servidores monotarea pululaban entre los puestos de los tripulantes, y estos emitían sus informes a voz en grito, generando una intensa cacofonía.

Unido a su trono de mando, el capitán de la corporación Genuer trataba de entender como era posible que aquella nave se hubiese acercado tanto sin ser detectada. Hacía unos minutos ante ellos solo tenían el vacío del espacio, y un instante después aquella desconocida embarcación se encontraba a escasos mil kilómetros de ellos. Algo más extraño aun había sucedido a continuación, pues su oficial de Auspex informó de una pulsación de energía en la misteriosa nave, cuyas lecturas correspondían con  un sistema de teleportación de algún tipo, lo que sugería que habían sido abordados.

Inicialmente el capitán pensó que se trataba de algún error, pues ninguna cubierta emitía reportes de actividad enemiga ni se habían localizado daños estructurales, sin embargo había mandado varias patrullas a explorar para curarse en salud. En ese momento habían comenzado los problemas. Primero habían perdido el contacto con una de las patrullas en la cubierta de carga, y a continuación había ocurrido lo mismo con otras dos, situadas cada en cubiertas más superiores. Esto hizo converger al resto de patrullas hacia la posición de sus desaparecidos camaradas, pero el resultado había sido funesto y la comunicación se había ido perdiendo, una a una, con todas las patrullas desplegadas.

El capitán sudaba atado al trono mientras exigía información que sus oficiales eran incapaces de darle. Nadie sabía lo que estaba ocurriendo y nadie parecía dispuesto a abandonar la seguridad del puente de mando para averiguarlo, cuando la puerta de seguridad que daba acceso a este se abrió súbitamente.

Todos los tripulantes y oficiales que poblaban el puente se giraron para ver quién había abierto la puerta, pero en el pasillo al otro lado no había un alma con vida. Sin embargo distaba mucho de estar vacío, ya que, apilada contra la puerta, se encontraba una pequeña montaña formada por elementos redondeados que, al perder el apoyo que les daba la puerta comenzaron a desplomarse y a rodar en el interior del puente desvelando que no eran otra cosa que las cabezas de los hombres de armas que habían formado las malogradas patrullas.

La aterrorizada tripulación del puente de mando comenzó a emitir alaridos de terror y a correr en todas direcciones sin objeto, pues la única entrada a la sala era la puerta repleta de cabezas cercenadas, y en su umbral se encontraba la responsable de aquella matanza.

Con paso felino, la asesina vestida de negro entró en el puente de mando sin emitir una sola palabra. Sus pasos se dirigieron directamente al trono de mando, donde el capitán trataba desesperadamente de desacoplarse de las conexiones neurales, aunque pronto comprendió lo fútil de su esfuerzo pues ante él se erguía aquella despiadada mujer.

Antes de morir el capitán pudo distinguirlas insignias del Mechanicum en el mono de combate de la guerrera. Sin duda se trataba de una de las misteriosas Hermanas de Cydonia, el clado de asesinos vinculado al culto de Marte, del que poco se sabía fuera del planeta rojo. Estos eran los pensamientos que pasaban por su cerebro cuando fue consciente de que su cabeza ya no se encontraba unida a su cuerpo y que no le queda mas que morir."


Realmente había pintado esta miniatura hace tiempo para el ejército del Mechanicum, pero quería utilizarla en partidas de escaramuzas, y además las Hermanas de Cydonia no salen en los libros de FW, así que decidí incluirla en la banda de Jason Jasper. En el Book of the Arbitrator será uno de los personajes de la banda, y en 40k la usaré simplemente como una asesina del culta de la muerte.

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