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18 feb. 2013

Granito y Obsidiana | ¡Cerrad el Valle!


"Por el momento las defensas resisten, las patrullas han dado la señal y se ha decidido salir a campo abierto para frenar el antinatural avance de las tropas del nigromante. El rápido anuncio de la invasión ha permitido tener el tiempo suficiente como para organizar una fuerza que se enfrente a la vanguardia de los No Muertos. Aunque los soldados del imperio saben que no podrán evitar que lleguen hasta Amsler todo el tiempo que se gane permitirá reforzar las murallas del fuerte.
  Dirigidos por el capitán melewitz los valientes hombres del imperio se situan al sur rodeando la colina donde se ha emplazado la artillería. En el centro de las líneas enemigas pueden vislumbrar el fantasmagórico brillo de la guardia de espectros de Noctumbus, flanqueado por los cadáveres andantes de los guerreros de los túmulos entre los que se encuentra su lugarteniente, Tajo, el objetivo del juramento asesino que ha lanzado Von Marburg, su archienemigo cazador de brujas.


Con un espeluznante grito capaz de helar la misma alma del más aguerrido de los guerreros, las sobrenaturales tropas del nigromante comienzan su avance dispuestos a cruzar el río, mientras en el flanco este los herreruelos salen al galope dispuestos a enfrentarse a los caballeros de tiempos pasados que Noctumbus ha vuelto a la vida. Mientras las descargas de pólvora se suceden en el flaco oeste las líneas contactan por vez primera. La marea de cuerpos en descomposición se abalanza sobre los alabarderos que, haciendo gala de un inesperado arrojo y perseverancia, se ganan ser nombrados en los cuentos y conocidos a partir de entonces como Los valientes de Rasmusen. Ellos mismos no se lo creen, quince hombres han terminado con toda una horda de muertos vivientes, y sus compañeros los contemplan con admiración.

Mientras tanto en el centro del valle, la escolta de Noctumbus despedaza soldados sin compasión, y sin que estos puedan hacer nada pues sus armas mundanas no pueden herirlos. Parece que nada podrá frenarles cuando Meltophilius desata el poder del viejo pergamino que lleva siempre consigo haciendo que el suelo bajo sus pies se habrá y las raíces de los árboles y las manos de aquellos que han asesinado, loas arrastren al inframundo del que nunca deberían haber salido.

Noctumbus se enfrenta a su destino
El, hasta este momento, confiado Nigromante se ve rodeado de enemigos, sin ninguna de sus criaturas para protegerle, y contempla la fría mirada del capitán Melewitz cuando lanza a sus hombres contra él. Valiéndose de las últimas energía que le quedan Noctumbus hace lo único que en aquel momento puede salvarle y se sirve de sus sortilegios para huir a su fortaleza donde cae exhausto en un trance recuperador que le tendrá alejado de su objetivo más tiempo del que tenía planeado. Sus tropas, privadas de su dirección y artes nigrománticas pronto empiezan a descomponerse emitiendo horribles sonidos guturales de desesperación que contrarrestan con los gritos de victoria de los imperiales."

Resultado: Victoria de la Guardia Volchevita.




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