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31 oct. 2012

Diario de batallas | WH40K


Fecha: 30/10/2012
Contendientes: Will vs. Fada.
Ejércitos: Marines Espaciales del Caos vs. Tau.
Puntos: 1500.
Despliegue: El amanecer de la guerra.
Misión: Los grandes cañones no descansan.
Resultado: Victoria de Will (MEC).
Comentario: Los Portadores de la Palabra habían aterrizado en la escasamente defendida luna hacía ya una semana y habían arrasado el complejo industrial de la para ellos desconocida raza que la poblaba. Los Tau se habían visto sorprendidos por el ataque de los piratas, que poco después de salir de la disformidad se habían lanzado sobre la superficie con un frenesí salvaje impidiendo así la reacción de la flota y el establecimiento de una defensa planetaria adecuada. Sin embargo las instalaciones del satélite eran primordiales para la supervivencia del sistema ya que la mayor parte de la producción de armamento y equipo de la que disponían procedía de ellas. Conscientes de la importancia de su misión las tropas de la casta del fuego se desplegaron para la batalla. Mientras los marines adoradores de los dioses oscuros avanzaban entre las ruinas de las factorías, los soldados del imperio Tau buscaban desesperadamente líneas de tiro para mantenerlos a distancia. Los tanques gravídicos aprovechaban su superior alcance para castigar los blindados enemigos pero no conseguían penetrar su blindaje. Cuando ya se encontraban a escasa distancia de la línea Tau, los marines levantaron sus bólters y abrieron fuego eliminando a muchos de sus enemigos, sin embargo estos no flaquearon y devolvieron el fuego eliminando una escuadra entera de los Portadores de la Palabra. Un intenso destello en el flanco derecho anunció la aparición de la élite del caos. Los enormes exterminadores, dirigidos por el hechicero que lideraba la partida de guerra surgieron de la nada y abrieron fuego sobre el general enemigo que se puso a cubierto evitando los incandescentes proyectiles de los rifles de fusión. Los marines ya estaban sobre ellos y los soldados Tau sabían que ya sólo les quedaba vender caras sus vidas. Desesperados descargaban la munición que les quedaba sobre sus enemigos mientras estos se abalanzaban sobre ellos destripándolos sin piedad. La aparición de un equipo de armaduras miméticas para hostigar la retaguardia de los marines parecía dar una última oportunidad a los Tau pero ese fue el momento en que los elegidos del caos se sumaron a la batalla eliminando esta amenaza. La matanza continuó hasta que sólo el general de la casta del fuego permanecía sobre el campo de batalla, luchando en combate singular con el hechicero enemigo. Finalmente el corrupto marine superó a su oponente desmembrándolo con su bastón psíquico. Era el momento de agradecer su favor a los dioses, y esos malditos celotes que habían faltado a su juramento y no habían acudido a la batalla serían una ofrenda ritual perfecta.

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