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5 sept. 2012

Diario de batallas | WH40K


Fecha: 04/09/2012
Contendientes: Will vs. Luis.
Ejércitos: Orkos vs. Caballeros Grises.
Puntos: 2000.
Despliegue: Yunque y martillo.
Misión: La Voluntad del Emperador.
Resultado: Victoria de Will (Orkos 3 -CG 2).
Comentario: La rabia de Mabuse Mazticafetoz, mientras se recuperaba de las muchas heridas sufridas en su derrota contra los odiosos marines de armaduras plateadas, no había hecho más que crecer y su sed de venganza tenía que ser saciada, de modo que cuando se enteró de que los Caballeros Grises aun se encontraban en el planeta decidió atacarles con todo su poder. Sabía que los extraños objetos que había saqueado de los muertos tras la anterior batalla, y que contenían una especie de órganos palpitantes, eran importantes para sus enemigos, y planeaba alardear frente a ellos para disfrutar aun más de su victoria. Los kamiones orkos rugían mientras se lanzaban contra la líneas enemigas, pero pronto empezaron a volar por los aires. En los primeros momentos de la contienda, y a pesar de la protección que su mekánico personal le había asegurado que le proporcionaría y del amparo de la noche, dos de los kamiones explotaron matando a buena parte de sus ocupantes. El  propio Mabuse, acorazado con su nueva megaarmadura, se vio obligado a desembarcar de forma urgnete y a recorrer el campo de batalla a pié. La segunda oleada chocó contra los Caballeros Grises causándoles muchas bajas y destruyendo parte de sus vehículos, pero aun así fue rechazada. Solo la llegada al campo de batalla del último juguete creado por el mekánico, un destartalado avión al que llamaba dakkajet y que nadie sabía como se mantenía en el aire, pudo dar una oportunidad a Mabuse, puesto que se las arregló para terminar con una de las escuadras enemigas acercando a los orkos a la victoria. Las bajas entre los pieles verdes continuaron siendo cuantiosas, pero todo marine que se acercara demasiado al kaudillo y sus meganoblez era descuartizado sin más dilación. Cuando el sol se puso sobre el campo de batalla solo Mabuse y uno de sus chicoz de entre las fuerzas de los orkos, seguían con vida, aunque muchos Caballeros Grises habían muerto. Mabuse se rió satisfecho mostrándole a los supervivientes las cabezas que había ido coleccionando y los restos de la semilla genética que aun conservaba en su poder.

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