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24 feb. 2012

La delgada linea plateada

Mientras el grupo de combate Tarvitz (XXXIII Legión) iniciaba la fortificación de la cabeza de playa planetaria en el sector primus, un pequeño contingente de caballeros grises al mando de Lord Stark desciende en una isla a 3000km del punto principal de desembarco. Su misión: encontrar la espada de San Eteumenio que, según la leyenda, se encuentra en un antiguo bastión en dicha isla.
El equipo estaba formado por 2 pequeñas unidades de caballeros en Razorback, una unidad de 10 purificadores en Land Raider Redentor y un dreadnought, al mando del hermano venerable Taurus; sobre la superficie del planeta, el resto de hermanos permanecía en las unidades de teletransporte, listos para reforzar a sus camaradas en cuanto se topasen con el enemigo: 3 escuadras de exterminadores, una escuadra interceptora, el hermano bibliotecario Balbino y el propio Lord Stark.

Los problemas no tardaron en llegar. Los Últimos Hijos, una banda de adoradores de Slaanesh, se encontraban en la misma zona por razones desconocidas, aparentemente buscando algo entre los restos de un asentamiento. Rápidamente la fuerza terrestre ocupó un perímetro defensivo que fué asaltado por los depravados marines de fucsia y oro, sin darse cuenta de que el terreno que dejaban a sus espaldas comenzaba a centellear con los rayos teletransportadores. Atrapados entre el yunque y el martillo no quedó ningún traidor con vida (aunque el cuerpo de los paladines que los comandaban no fueron encontrados tras la masacre).

Tras curar a sus heridos, el convoy volvió a ponerse en marcha mientras las fuerzas de refuerzo regresaban a la barcaza de batalla Martillo de Fe. El encuentro con los debotos del Príncipe Negro los había preocupado sobremanera.

Dos días después llegaron a la ciudad en ruinas que rodeaba el bastión de San Eteumenio. Adoptando una formación de avance rápido con el Land Raider en cabeza, llegaron hasta las murallas. Sin que sus auspex les avisaran cayeron en una emboscada de los Orkos de la región, un subclan de locos de la velocidad. De las murallas comenzaron a llover balas de gran calibre mientras el flanco izquierdo era atacado por varios camiones cargados de nobles. Los primeros en quedar inoperativos fueron los dreadnoughts que intentaron proteger los transportes de sus hermanos; pero su sacrificio no fué en vano, dio tiempo a desembarcar y activar sus armas psíquicas, que destrozaron a los nobles como si fueran de cera. Una vez frenada la acometida inicial, los exterminadores flanquearon al resto de pieles verdes y los masacraron con fuego de los sagrados bolter, mientras los lanzallamas bendecidos del Land Raider limpiaba de orkos las murallas del bastión y permitía que los purificadores recuperasen la reliquia.

Ahora solo quedaba regresar al punto de extracción...

++++Continuará++++

2 comentarios:

Jose dijo...

Oye, qué chulos los relatos... y hay un montón!

Will dijo...

Muchas gracias!! Si te gustan estate atento que habrá más

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