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31 dic. 2011

Sitio a Karak-Krink


Fecha: 30/12/2011
Contendientes: Will vs. Fada.
Ejércitos: Skavens vs. Enanos.
Puntos: 2000.
Misión: Asedio (Sangre en las Tierras Yermas).
Vencedor: Will.
Comentario: Thorgar el Tullido podía ver claramente, desde su privilegiada posición en lo alto de las puertas de la fortaleza, como la despreciable marea de hombres rata, peludos y malolientes, se acercaba de modo inexorable. Después de tantos siglos luchando sin tregua, hasta el último de los huesos le dolía bajo su ornamentada armadura. Sin embargo, junto a él, su hijo sostenía orgulloso el estandarte del clan y esto le hacía sentirse esperanzado, era posible que el cayera aquel día en combate pero el futuro del linaje estaba seguro. Pronto los ruidos de la batalla llenaron los dos bastiones que defendían su posición a ambos lados de la puerta. A su izquierda los Barbaslargas rechazaban sin problemas el asalto de los hombres rata de elite. Sin embargo los enloquecidos monjes skaven armados con sus extraños incensarios habían terminado con todos los atronadores que defendían el lado opuesto. Enfurecido por el ultraje que suponían los pies de aquellas despreciables aberraciones hollando el suelo de su ancestral fortaleza cargó contra ellos junto con su guardia de Rompehierros ya mermada por la magia del brujo Skaven que se mantenía en la lejanía montado sobre una enorme campana mágica. Solo cuando el último de los soldados del clan Pestilens yacía bajo sus pies se dio cuenta de que ya solo quedaban él y su vástago para defender la puerta. Entonces sobrevino el desastre. El cielo se tornó de un extraño color púrpura y las barbas enanas se erizaron por la energía mágica que saturaba el aire cuando el Vidente Gris desató todo el poder del temido decimotercer hechizo de su brujería impía. Súbitamente unos espeluznantes gritos comenzaron a surgir de la torre ocupada por los Barbaslargas mientras estos sufrían el peor de los destinos al ser transformados en hombres rata que se volvieron contra el rey. La situación no podía ser más desesperada, pero Thorgar estaba dispuesto a resistir hasta su último aliento. Parecía que nadie podría terminar con su férrea defensa, sin embargo las malas artes del enemigo finalmente decantaron la balanza a su favor. Ante el viejo monarca apareció uno de los despreciables asesinos del clan Eshin apuntándole con una extraña espada que parecía brillar cuanto más cerca se encontraba de un enano. Antes de que pudiera hacer nada su hijo vio como este arma maldita se hundía en el pecho de Throgar terminando para siempre con su existencia. Superado en número, el nuevo Rey de Karak-Krink se vio obligado a retirarse a una de las salas próximas. Atrapado, con el enemigo a punto de derribar la puerta que los separaba, supo que ese era su final y decidió afrontarlo como su anciano padre le había enseñado. Arremetió contra los odiados hombres rata dispuesto a vengar su honor, pero antes de que pudiera descargar su primer golpe, el filo de la misma espada que había acabado con su padre se clavó en su hombro. Mientras su vista se nublaba y se preparaba para reunirse con sus ancestros pudo ver como la pared a su lado se abría extrañamente y unas fuertes manos que solo podía pertenecer a uno de sus hermanos de armas le arrastraban hacia un pasaje secreto.
La fortaleza estaba perdida perdida pero el heredero del clan Krink viviría para vengar la memoria de su padre.

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