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20 ago. 2011

Karak-Ocho-Picos | Diario de Campaña


Ante los ojos de Skarsnik se extendía el salón del trono de Karak-Ocho-Picos, el gran valuarte de la ciudadela de la fortaleza y puerta de acceso a los niveles inferiores. Este era el objetivo que llevaba buscando tantos años, el final de la larga guerra contra los mil veces odiados barbudos de Belegar llegaría hoy a su fin. Los enanos, conscientes de que esta sería su última defensa, había reunido todas las fuerzas que le quedaban en la inmensa caverna y estaban dispuestos a vender muy caras sus vidas. Sabían que si caían derrotados todos ellos serían pasados a cuchillo por los pieles verdes y que la antigua fortaleza difícilmente podría volver a ser tomada al asalto. Sin embargo, si frenaban el asalto final de sus eternos enemigos probablemente podrían presionarlos hasta hacerles retroceder a unas posiciones en las que podrían establecer una nueva situación de equilibrio. La larga campaña desatada por Skarsnik había pasado factura a sus fuerzas y si hoy eran derrotados pasaría mucho tiempo antes de que se le presentara otra ocasión acabar con el pequeño reino de Belegar.
Rodeado por sus fieles goblins las premisas que les dio a los jefes de sus regimientos estaban claras: "dejad que loz orcoz de Gorfang acaben con elloz y que reciban todo el plomo que lez lancen. Cuando no quede nadie zobre el campo de batalla avanzad y haceroz con el trono".

La batalla final:
Fecha: 19/8/2011
Contendientes: Will vs. Fada.
Ejércitos: Orcos y Goblins vs. Enanos.
Puntos: 4000.
Misión: batalla por La Gran Sala del Trono (WD 191)
Vencedor: Will.

Belegar era transportado en una improvisada camilla por el pequeño grupo de supervivientes que habían conseguido alcanzar el exterior de la fortaleza por una de los muchos túneles que parten del salón del trono. Su rey estaba malherido y no sabían si saldría con vida, pero mientras hubiera una esperanza no podían abandonarlo a su suerte. Ahora solo pensaban en seguir avanzando y recordaban la batalla que pocas horas antes había significado el fin de la presencia enana en Karak-Ocho-Picos...
El movimiento de ambos ejércitos, los estallidos de las máquinas de guerra y las fuerza mágicas desatadas habían trasformado la gloriosa sala del trono en una inestable caverna ya desde el principio de la contienda. Los derrumbamientos y los enormes sumideros abiertos en el suelo habían terminado con regimientos enteros de ambos bandos, pero esto no había disminuido el tesón de ninguno de los dos bandos. Los orcos, liderados por un enorme Orco Zalvaje armado con una extraña hacha encontrada entre las zonas saqueadas de la fortaleza, habían llevado todo el peso del ataque apoyados por los rebaños de garrapatos, expertos en las lucha en los túneles. Los enanos habían dispuesto un impresionante muro artillero, pero pronto se dieron cuenta de que no podrían conseguir muchas bajas antes de que los pieles verdes se abalanzaran sobre ellos. Los fanáticos pronto fueron lanzados contra las apretadas filas de los enanos, apelotonados en torno al milenario trono. Durante un momento pareció que los enanos resistirían, un nutrido grupo de mineros apareció en la retaguardia de los orcos atacando sin piedad al cercano regimiento de enormes orcos negros. Sin embargos estos hicieron honor a su fama, y repelieron el ataque. La guardia de martilladores de Belegar se lanzó contra los restos de los victoriosos orcos deseosos de vengar a sus hermanos y terminó con todos ellos, pero esto se mostró finalmente como un acto de heroísmo inútil. El propio Gorfang, cargado de odio se encargó de degollarlos para que no pudieron amenazar el flanco de la línea piel vede.
De repente los cuernos de los goblins resonaron en toda la caverna. Los grandes regimientos de los seguidores de Skarsnik se pusieron en marcha cuando del camino hacia le trono había sido despejado, parecía que el plan de su kaudillo había funcionado a la perfección.
Finalmente el propio rey enano cayó a los pies del enloquecido y enorme orco salvaje que había liderado el ataque. Sin embargo este, dominado por la sed de sangre siguió dando mandobles a los escasos enanos que aun seguían en pie y no remató a Belegar. Solo la oportuna acción de Druni, el maestro ingeniero de la fortaleza, que había permanecido con vida dando muestras de una valentía sin parangón a pesar de estar rodeado por los encapuchados goblin, pudo salvar la vida del rey. Druni fue quien recogió su maltrecho cuerpo y quien, en compañía de las escasa decena de supervivientes había conseguido escapar de la fortaleza en busca de un destino peor que la muerte.
Cuando todo hubo terminado cientos de goblins rodeaban el magnifico trono sobre el que se encontraba un exultante Skarsnik. Por fin nadie podía discutirle el título de Señor de Karak-Ocho-Picos, nadie salvo esos malditas ratas que ocupaban los niveles inferiores. Parece que su próximo objetivo seria acabar con Queek y sus secuaces...

Vencedor de la campaña: Will (Orcos y Goblins).

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